Te amo, moneda
te amo, al viento
te amo, si sale cara diré que tu amor esta muerto
yo te amo, me siento, te amo
un hombre sobre ti
con fuego dentro del alma
quemando en la cama
más yo tiemblo sintiendo tus senos
te odio y te amo
mi mariposa que muere agitando
las alas haciendo el amor en sus brazos,
piel de mi propio fracaso,
hoy necesito tenerla,
voy a hablarle, con coraje
yo te amo y ahora perdóname
solo recuérdame, abre la puerta a un guerrero
sin armas ni ejercito
y dame tu vino ligero
que has hecho mientras no estaba
y las sabanas de lino
dame el sueño, de algún niño que da vueltas
soñando con nubes déjame trabajar
hazme abrazar a una joven que plancha cantando
y hazte rogar un poco
antes de hacer el amor
viste de calma tu furia
y tus faldas sobre la luz
yo te amo y ahora perdóname
solo recuérdame
te amo te amo te amo te amo te amo
y dame tu vino ligero
que has hecho mientras no estaba
y las sabanas de lino
dame el sueño, de algñun niño que da vueltas
soñando con nubes dñejame trabajar
hazme abrazar a una joven que plancha cantando
y hazte rogar un poco
antes de hacer el amor
viste de calma tu furia
y tus faldas sobre la luz
yo te amo y ahora perd�name
solo recuerdame
te amo te amo te amo te amo te amo
te amo te amo te amo te amo te amo
te amo te amo te amo te amo te amo
martes, 21 de septiembre de 2010
domingo, 19 de septiembre de 2010
buscando
habia una vez,un joven que un dia busco una explicacion,de lo que sucedia,no entedia aquello,y pensaba en que fallo,no habia respuesta,
para enterderlo hay que analizar el problema,ver la actitud,el nerviosismo lo puede llevar a cometer muchos errores.muchos veces la vida juega con uno,puede estar uno exteriormente tranquilo,,pero en el interior todo lo contrario,muchas veces esto puede ser un arma de doble filo,como lo puede asimilar positivamente,lo acepta negativamente.aquello fue una experencia muy importante en la vida de aquel joven,trato de asimilar aquella experiencia muy positivamente,tratar de no volver a cometer los mismos errores,para poder y continuar con su vida
para enterderlo hay que analizar el problema,ver la actitud,el nerviosismo lo puede llevar a cometer muchos errores.muchos veces la vida juega con uno,puede estar uno exteriormente tranquilo,,pero en el interior todo lo contrario,muchas veces esto puede ser un arma de doble filo,como lo puede asimilar positivamente,lo acepta negativamente.aquello fue una experencia muy importante en la vida de aquel joven,trato de asimilar aquella experiencia muy positivamente,tratar de no volver a cometer los mismos errores,para poder y continuar con su vida
sábado, 18 de septiembre de 2010
mi forma de sentir
Cada ves que veo salir el sol como hoy
nada mas puedo pensar en ti mi amor
la distancia no es razon para dejar
la esperanza de un dia volverte a besar.
solo tu,solo tu que conoces
mi forma de sentir,mi forma de reir
y hasta mi forma de llorar
solo tu sabes a donde voy
solo tu sabes muy bien quien soy.
cuando estoy yo solo en casa
me pongo a pensar que conoces
alguien mas que de amor te puede hablar
pero de una cosa estoy seguro o mujer
que lo que hay entre los dos
nadie puede deshacer.
solo tu,solo tu que conoces
mi forma de sentir, mi forma de reir
y hasta mi forma de llorar
solo tu sabes a donde voy
solo tu sabes muy bien quien soy.
cuando al fin el dia llegue
en que te vuelva a ver
no te dejare partir pues podria enloquecer
nada en este mundo tendrìa su razon de ser
sin tu amor yo nunca hubiera podido conocer.
solo tu, solo tu que conoces
mi forma de sentir, mi forma de reir
y hasta mi forma de llorar
solo tu sabes a donde voy
solo tu sabes muy bien quien soy
solo tu, mi forma de sentir
solo tu.
nada mas puedo pensar en ti mi amor
la distancia no es razon para dejar
la esperanza de un dia volverte a besar.
solo tu,solo tu que conoces
mi forma de sentir,mi forma de reir
y hasta mi forma de llorar
solo tu sabes a donde voy
solo tu sabes muy bien quien soy.
cuando estoy yo solo en casa
me pongo a pensar que conoces
alguien mas que de amor te puede hablar
pero de una cosa estoy seguro o mujer
que lo que hay entre los dos
nadie puede deshacer.
solo tu,solo tu que conoces
mi forma de sentir, mi forma de reir
y hasta mi forma de llorar
solo tu sabes a donde voy
solo tu sabes muy bien quien soy.
cuando al fin el dia llegue
en que te vuelva a ver
no te dejare partir pues podria enloquecer
nada en este mundo tendrìa su razon de ser
sin tu amor yo nunca hubiera podido conocer.
solo tu, solo tu que conoces
mi forma de sentir, mi forma de reir
y hasta mi forma de llorar
solo tu sabes a donde voy
solo tu sabes muy bien quien soy
solo tu, mi forma de sentir
solo tu.
jueves, 16 de septiembre de 2010
estudio
Cuando leemos solemos incurrir de forma inconsciente en ciertos vicios que ralentizan considerablemente nuestra velocidad de lectura. Estos vicios son:
1.- Leer palabra por palabra: Es la forma que aprendimos de pequeño. Lo leemos todo, sustantivos, verbos, adjetivos, y también artículos, conjunciones y preposiciones, con independencia de que algunas de estas palabras apenas aporten información.
Por ejemplo: "El colegio de mi hermana está cerca de mi casa" Al leer esta frase iremos leyendo todas sus palabras.
2.- Subvocalización: Al leer tendemos a ir pronunciando las palabras, ya sea moviendo los labios o mentalmente.
3.- Regresión: También tendemos continuamente a dirigir la vista atrás, sobre lo que ya hemos leído, para asegurarnos de que entendemos lo que estamos leyendo.
Frente a esta lectura lenta, el estudiante debe tratar de leer rápido ya que esto le reporta las siguientes ventajas:
1.- Ahorro de tiempo en la lectura: Tiempo que podrá dedicar a avanzar en el estudio o simplemente a descansar.
2.- Mayor concentración: La lectura rápida predispone a prestar más atención, haciendo que sea un tiempo de estudio más provechoso.
Hay que tratar de aproximar la velocidad de lectura a la velocidad del pensamiento (la velocidad del pensamiento suele ser entre 3 y 5 veces más rápida que la de lectura).
El estudiante debe comenzar midiendo su velocidad de lectura.
Debe leer un texto durante 5 minutos y calcular el numero de palabras leídas.
Para ello realizará un cálculo aproximado: cuenta el número de palabras que hay en un renglón estándar y el número de renglones leídos. Multiplicando estas dos cifras obtiene una aproximación del número de palabras leídas. Esta cifra se divide por 5 y se obtiene una medida de la velocidad de lectura (nº de palabras por minuto).
¿Qué se puede hacer para leer más rápido?
1.- Evitar la vocalización, tanto oral como mental. Intentar no mover los labios, manteniendo la boca relajada.
El pronunciar mientras se lee puede reducir la velocidad de lectura hasta en un 50%. Hay que aprender a reconocer la palabra por su aspecto y no por su pronunciación.
2.- Evitar releer. No se debe volver la vista atrás bajo ningún concepto, aunque pensemos que algo se nos ha podido escapar. Con la práctica nos habituaremos a poner la máxima atención en la lectura, evitando de este modo perder información.
Si no se comprende bien el texto es preferible darle una segunda lectura completa que ir constantemente releyendo. Se puede utilizar un lápiz para señalar por donde va uno leyendo y evitar de este modo saltos de línea.
3.- Reducir las fijaciones de los ojos. Aunque no nos demos cuenta, cuando leemos vamos fijando (parando) los ojos en cada palabra, y dentro de ella en cada letra.
Hay que tratar de ir ampliando el campo de visión: de una letra pasar a varias letras, luego a una palabra, y después a varias palabras. Con una fijación de la vista se puede llegar a leer hasta tres palabras a la vez.
Los ojos deben realizar un movimiento suave, continuo, y no una sucesión de breves paradas. Es un aprendizaje complicado pero que con la práctica se consigue.
4.- Centrar la atención en las palabras que aporten significado. Hay que fijarse en los sustantivos, verbos, adjetivos y adverbios, desechando artículos, preposiciones y conjunciones.
Por ejemplo: "El colegio de mi hermana está cerca de mi casa"
Quedaría reducido a: "colegio hermana cerca casa"
5.- Al final de la lectura se buscarán en el diccionario las palabras que no se hayan entendido. En lugar de ir interrumpiendo la lectura cada vez que aparece una palabra que no se entiende, es preferible anotarlas en un papel y al final de la lectura buscarlas en un diccionario.
Para una lectura rápida es importante también cuidar los siguientes puntos:
1.- Iluminación: hay que contar con buena iluminación. La luz natural es mejor que la artificial, pero si no puede ser es preferible combinar una luz central que ilumine toda la habitación y otra luz (preferentemente bombilla azul), no demasiado intensa, centrada sobre el texto.
2.- Postura: el estudiante debe leer sentado, con una postura cómoda (el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante) y con el libro centrado (que las líneas queden horizontales) apoyado en la mesa (la altura de la mesa debe ser la adecuada).
3.- Silencio. Una lectura rápida exige una gran concentración, y para ello es necesario evitar cualquier distracción. Si se quiere oír música que sea tranquila, a ser posible sólo instrumental, y con el volumen bajo.
Se puede mejorar considerablemente la velocidad de lectura.
Hay diversos ejercicios para ello, si bien la mejor manera de aprender a leer rápido es forzarse uno mismo a hacerlo. Al principio se perderá mucha información, pero con la práctica se irá dominando esta técnica.
Entre los ejercicios se pueden mencionar los siguientes:
1.- Localizar dentro de un texto una palabra preseleccionada previamente. Por ejemplo: en un artículo deportivo sobre fútbol tratar de localizar la palabra "delantero". Hay que hacerlo rápidamente y luego chequear que se han localizado todas.
2.- Localizar informaciones específicas dentro de un texto. Por ejemplo, en un artículo periodístico sobre política localizar rápidamente los nombres de todos los partidos políticos mencionados. Luego chequear el resultado.
3.- Ampliar gradualmente el campo de fijación del ojo. Tomar una hoja de un periódico estructurada por columnas relativamente estrechas (por ejemplo, 5 columnas por hoja).
Seleccionar una columna y trazar una línea vertical por el medio. Leer la columna bajando los ojos por la línea vertical, sin apartarse de ella.
Comprobar si se ha captado toda la información.
En definitiva, el estudiante debe tratar de mejorar su velocidad de lectura pero sin comprometer una buena comprensión del texto (puede perder algún detalle, pero nunca información esencial).
1.- Leer palabra por palabra: Es la forma que aprendimos de pequeño. Lo leemos todo, sustantivos, verbos, adjetivos, y también artículos, conjunciones y preposiciones, con independencia de que algunas de estas palabras apenas aporten información.
Por ejemplo: "El colegio de mi hermana está cerca de mi casa" Al leer esta frase iremos leyendo todas sus palabras.
2.- Subvocalización: Al leer tendemos a ir pronunciando las palabras, ya sea moviendo los labios o mentalmente.
3.- Regresión: También tendemos continuamente a dirigir la vista atrás, sobre lo que ya hemos leído, para asegurarnos de que entendemos lo que estamos leyendo.
Frente a esta lectura lenta, el estudiante debe tratar de leer rápido ya que esto le reporta las siguientes ventajas:
1.- Ahorro de tiempo en la lectura: Tiempo que podrá dedicar a avanzar en el estudio o simplemente a descansar.
2.- Mayor concentración: La lectura rápida predispone a prestar más atención, haciendo que sea un tiempo de estudio más provechoso.
Hay que tratar de aproximar la velocidad de lectura a la velocidad del pensamiento (la velocidad del pensamiento suele ser entre 3 y 5 veces más rápida que la de lectura).
El estudiante debe comenzar midiendo su velocidad de lectura.
Debe leer un texto durante 5 minutos y calcular el numero de palabras leídas.
Para ello realizará un cálculo aproximado: cuenta el número de palabras que hay en un renglón estándar y el número de renglones leídos. Multiplicando estas dos cifras obtiene una aproximación del número de palabras leídas. Esta cifra se divide por 5 y se obtiene una medida de la velocidad de lectura (nº de palabras por minuto).
¿Qué se puede hacer para leer más rápido?
1.- Evitar la vocalización, tanto oral como mental. Intentar no mover los labios, manteniendo la boca relajada.
El pronunciar mientras se lee puede reducir la velocidad de lectura hasta en un 50%. Hay que aprender a reconocer la palabra por su aspecto y no por su pronunciación.
2.- Evitar releer. No se debe volver la vista atrás bajo ningún concepto, aunque pensemos que algo se nos ha podido escapar. Con la práctica nos habituaremos a poner la máxima atención en la lectura, evitando de este modo perder información.
Si no se comprende bien el texto es preferible darle una segunda lectura completa que ir constantemente releyendo. Se puede utilizar un lápiz para señalar por donde va uno leyendo y evitar de este modo saltos de línea.
3.- Reducir las fijaciones de los ojos. Aunque no nos demos cuenta, cuando leemos vamos fijando (parando) los ojos en cada palabra, y dentro de ella en cada letra.
Hay que tratar de ir ampliando el campo de visión: de una letra pasar a varias letras, luego a una palabra, y después a varias palabras. Con una fijación de la vista se puede llegar a leer hasta tres palabras a la vez.
Los ojos deben realizar un movimiento suave, continuo, y no una sucesión de breves paradas. Es un aprendizaje complicado pero que con la práctica se consigue.
4.- Centrar la atención en las palabras que aporten significado. Hay que fijarse en los sustantivos, verbos, adjetivos y adverbios, desechando artículos, preposiciones y conjunciones.
Por ejemplo: "El colegio de mi hermana está cerca de mi casa"
Quedaría reducido a: "colegio hermana cerca casa"
5.- Al final de la lectura se buscarán en el diccionario las palabras que no se hayan entendido. En lugar de ir interrumpiendo la lectura cada vez que aparece una palabra que no se entiende, es preferible anotarlas en un papel y al final de la lectura buscarlas en un diccionario.
Para una lectura rápida es importante también cuidar los siguientes puntos:
1.- Iluminación: hay que contar con buena iluminación. La luz natural es mejor que la artificial, pero si no puede ser es preferible combinar una luz central que ilumine toda la habitación y otra luz (preferentemente bombilla azul), no demasiado intensa, centrada sobre el texto.
2.- Postura: el estudiante debe leer sentado, con una postura cómoda (el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante) y con el libro centrado (que las líneas queden horizontales) apoyado en la mesa (la altura de la mesa debe ser la adecuada).
3.- Silencio. Una lectura rápida exige una gran concentración, y para ello es necesario evitar cualquier distracción. Si se quiere oír música que sea tranquila, a ser posible sólo instrumental, y con el volumen bajo.
Se puede mejorar considerablemente la velocidad de lectura.
Hay diversos ejercicios para ello, si bien la mejor manera de aprender a leer rápido es forzarse uno mismo a hacerlo. Al principio se perderá mucha información, pero con la práctica se irá dominando esta técnica.
Entre los ejercicios se pueden mencionar los siguientes:
1.- Localizar dentro de un texto una palabra preseleccionada previamente. Por ejemplo: en un artículo deportivo sobre fútbol tratar de localizar la palabra "delantero". Hay que hacerlo rápidamente y luego chequear que se han localizado todas.
2.- Localizar informaciones específicas dentro de un texto. Por ejemplo, en un artículo periodístico sobre política localizar rápidamente los nombres de todos los partidos políticos mencionados. Luego chequear el resultado.
3.- Ampliar gradualmente el campo de fijación del ojo. Tomar una hoja de un periódico estructurada por columnas relativamente estrechas (por ejemplo, 5 columnas por hoja).
Seleccionar una columna y trazar una línea vertical por el medio. Leer la columna bajando los ojos por la línea vertical, sin apartarse de ella.
Comprobar si se ha captado toda la información.
En definitiva, el estudiante debe tratar de mejorar su velocidad de lectura pero sin comprometer una buena comprensión del texto (puede perder algún detalle, pero nunca información esencial).
el estudio
El estudiante debe afrontar los estudios con optimismo y convicción
Algunas asignaturas pueden resultar complicadas o muy complicadas, pero no por ello hay que tirar la toalla.
Según diversos estudios, las personas utilizamos un porcentaje muy reducido de nuestra capacidad intelectual, contando con un potencial más que suficiente para superar grandes desafíos, por difíciles que parezcan.
El auto-convencimiento de ser uno capaz de aprobar termina influyendo de forma decisiva en el aprobado de dicha asignatura.
Es un proceso que se auto-alimenta.
Si la asignatura es ya de por si complicada y el estudiante está plenamente convencido de que no podrá con ella, la dificultad que encontrará será aún mayor.
Si por el contrario, afronta dicha asignatura convencido de sus posibilidades las dificultades no le resultarán tan insuperables.
Con una buena planificación y dedicación será capaz de sacar adelante cualquier asignatura por complicada que sea.
b) El estudiante debe poner ilusión en lo que hace
Es innegable que estudiar cuesta y que es fácil encontrar otras actividades alternativas que resultan mucho más apetecibles. Pero, en definitiva, como el curso hay que aprobarlo, más vale afrontarlo con cierta dosis de alegría.
Algunas asignaturas pueden resultar interesantes de por si, pero aquellas otras que se hagan más cuesta arriba es donde el alumno debe hacer un esfuerzo y buscarle un lado positivo (planteándoselas como un desafío personal, pensando que mientras antes las apruebe antes se las quitará de en medio, etc.).
Si a uno no le cuesta estudiar y además afronta el estudio con desmoralización, éste se le hará doblemente cuesta arriba.
Si por el contrario lo afronta con cierta dosis de ilusión se le hará mucho más llevadero.
Una persona motivada rinde mucho más
c) El buen estudiante debe actuar con seriedad y el rigor
Los estudios constituyen su principal obligación y debe afrontarlos con profesionalidad.
Debe ser constante y trabajar diariamente.
Tiene que desarrollar su fuerza de voluntad, siendo capaz de sacrificarse por alcanzar unos objetivos (ya vendrá luego la recompensa).
Si desarrolla desde joven estas cualidades, más tarde se beneficiará de ellas en su carrera profesional.
d) El buen estudiante debe buscar la excelencia
No se puede conformar simplemente con aprobar, tiene que apuntar mucho más alto. Debe fijarse unos objetivos exigentes, aunque realistas.
En primer lugar porque puede (tiene capacidades de sobra) y en segundo lugar por seguridad, por contar con un margen de seguridad.
Además, puede aspirar muy alto sin tener que consagrarse en cuerpo y alma al estudio y abandonar el resto de actividades. Es cuestión de organización y de constancia.
No hay que recortar el tiempo de ocio o diversión, lo que hay que evitar es la pérdida de tiempo, ese tiempo en el que uno no hace nada, que se va de las manos sin sacarle provecho.
Normalmente no hará falta incrementar las horas de estudio, sino sacarle más provecho a las actuales.
En esta búsqueda de la excelencia el estudiante no debe nunca bajar la guardia.
Aunque vaya obteniendo buenos resultados no debe confiarse, debe seguir apretando.
Además de fijarse una gran meta (por ejemplo, aprobar todas las asignaturas en junio con nota igual o superior al 8), resulta conveniente fijarse objetivos más inmediatos, más a corto plazo (por ejemplo, sacar más de un 8 en el próximo examen).
Es una forma de mantener la tensión, de no relajarse ante la lejanía de las metas propuestas.
Además, lograr esos objetivos más inmediatos resulta muy motivador.
e) El estudiante debe ser flexible
Si el método de estudio que emplea no le da resultados, debe cambiarlo. El estudiante debe estar permanentemente tratando de mejorar su forma de estudiar, de ser más eficiente.
Por ejemplo, si suele pasar los apuntes a limpio pero esto le lleva mucho tiempo, debe probar con utilizar directamente los apuntes tomados en clase.
Si las horas de estudio, el lugar donde estudia, etc. tampoco le convencen tendrá que cambiarlos, etc.
f) El estudiante debe ser humilde
Debe ser capaz de admitir sus fallos, sus carencias; esto es esencial para comenzar a corregirlos.
No puede engañarse a si mismo, buscando siempre responsables de sus fracasos académicos (el profesor me tiene manía; casi todo el mundo ha suspendido; el profesor se ha equivocado en la corrección, etc.).
g) El estudiante debe ser también un buen "encajador"
Ante un suspenso no se puede hundir, ya habrá más oportunidades. Lo que sí debe hacer es analizar los errores, conocer sus causas y tratar de que no vuelvan a suceder.
De los errores se aprende
Como conclusión, señalar que los estudiantes que sobresalen no suelen ser los más inteligentes, sino alumnos muy motivados, que confían en sus posibilidades, que se toman el trabajo en serio, que lo planifican y que utilizan un eficaz método de estudio.
Algunas asignaturas pueden resultar complicadas o muy complicadas, pero no por ello hay que tirar la toalla.
Según diversos estudios, las personas utilizamos un porcentaje muy reducido de nuestra capacidad intelectual, contando con un potencial más que suficiente para superar grandes desafíos, por difíciles que parezcan.
El auto-convencimiento de ser uno capaz de aprobar termina influyendo de forma decisiva en el aprobado de dicha asignatura.
Es un proceso que se auto-alimenta.
Si la asignatura es ya de por si complicada y el estudiante está plenamente convencido de que no podrá con ella, la dificultad que encontrará será aún mayor.
Si por el contrario, afronta dicha asignatura convencido de sus posibilidades las dificultades no le resultarán tan insuperables.
Con una buena planificación y dedicación será capaz de sacar adelante cualquier asignatura por complicada que sea.
b) El estudiante debe poner ilusión en lo que hace
Es innegable que estudiar cuesta y que es fácil encontrar otras actividades alternativas que resultan mucho más apetecibles. Pero, en definitiva, como el curso hay que aprobarlo, más vale afrontarlo con cierta dosis de alegría.
Algunas asignaturas pueden resultar interesantes de por si, pero aquellas otras que se hagan más cuesta arriba es donde el alumno debe hacer un esfuerzo y buscarle un lado positivo (planteándoselas como un desafío personal, pensando que mientras antes las apruebe antes se las quitará de en medio, etc.).
Si a uno no le cuesta estudiar y además afronta el estudio con desmoralización, éste se le hará doblemente cuesta arriba.
Si por el contrario lo afronta con cierta dosis de ilusión se le hará mucho más llevadero.
Una persona motivada rinde mucho más
c) El buen estudiante debe actuar con seriedad y el rigor
Los estudios constituyen su principal obligación y debe afrontarlos con profesionalidad.
Debe ser constante y trabajar diariamente.
Tiene que desarrollar su fuerza de voluntad, siendo capaz de sacrificarse por alcanzar unos objetivos (ya vendrá luego la recompensa).
Si desarrolla desde joven estas cualidades, más tarde se beneficiará de ellas en su carrera profesional.
d) El buen estudiante debe buscar la excelencia
No se puede conformar simplemente con aprobar, tiene que apuntar mucho más alto. Debe fijarse unos objetivos exigentes, aunque realistas.
En primer lugar porque puede (tiene capacidades de sobra) y en segundo lugar por seguridad, por contar con un margen de seguridad.
Además, puede aspirar muy alto sin tener que consagrarse en cuerpo y alma al estudio y abandonar el resto de actividades. Es cuestión de organización y de constancia.
No hay que recortar el tiempo de ocio o diversión, lo que hay que evitar es la pérdida de tiempo, ese tiempo en el que uno no hace nada, que se va de las manos sin sacarle provecho.
Normalmente no hará falta incrementar las horas de estudio, sino sacarle más provecho a las actuales.
En esta búsqueda de la excelencia el estudiante no debe nunca bajar la guardia.
Aunque vaya obteniendo buenos resultados no debe confiarse, debe seguir apretando.
Además de fijarse una gran meta (por ejemplo, aprobar todas las asignaturas en junio con nota igual o superior al 8), resulta conveniente fijarse objetivos más inmediatos, más a corto plazo (por ejemplo, sacar más de un 8 en el próximo examen).
Es una forma de mantener la tensión, de no relajarse ante la lejanía de las metas propuestas.
Además, lograr esos objetivos más inmediatos resulta muy motivador.
e) El estudiante debe ser flexible
Si el método de estudio que emplea no le da resultados, debe cambiarlo. El estudiante debe estar permanentemente tratando de mejorar su forma de estudiar, de ser más eficiente.
Por ejemplo, si suele pasar los apuntes a limpio pero esto le lleva mucho tiempo, debe probar con utilizar directamente los apuntes tomados en clase.
Si las horas de estudio, el lugar donde estudia, etc. tampoco le convencen tendrá que cambiarlos, etc.
f) El estudiante debe ser humilde
Debe ser capaz de admitir sus fallos, sus carencias; esto es esencial para comenzar a corregirlos.
No puede engañarse a si mismo, buscando siempre responsables de sus fracasos académicos (el profesor me tiene manía; casi todo el mundo ha suspendido; el profesor se ha equivocado en la corrección, etc.).
g) El estudiante debe ser también un buen "encajador"
Ante un suspenso no se puede hundir, ya habrá más oportunidades. Lo que sí debe hacer es analizar los errores, conocer sus causas y tratar de que no vuelvan a suceder.
De los errores se aprende
Como conclusión, señalar que los estudiantes que sobresalen no suelen ser los más inteligentes, sino alumnos muy motivados, que confían en sus posibilidades, que se toman el trabajo en serio, que lo planifican y que utilizan un eficaz método de estudio.
planning study
planning study
Success in the classroom depends largely on good planning.
Students who are not usually include the most intelligent, but those who know how to plan your work, apply a good method of study, are motivated and have great confidence in himself.
The planning of the study can deliver better results and make more bearable the studies, largely avoiding the dreaded moments of exhaustion.
It is not the same subjects keep up to date and exam time devoted to review, to waste time during the course and exams when they try to do what has not been done before, marathon study sessions, exhausting, with enormous anxiety and a good chance that this great "beat" the end is useless (not to condone, nor of course to learn).
Planning is simply the studio for this organization and the student must answer the following questions:
What material must be mastered well in the face of the exams?
How much effort must be done to achieve this level of knowledge?
How much time is available?
And depending on the answers to the questions above:
What daily effort must be made to reach the examination well prepared?
This is to determine the pace of daily study ("cruising speed") to be established from the first day of course (and not the second).
When it starts the student does not have all the information necessary to clarify the daily effort to be made, but as the course progresses it is possible to determine how many hours you need a daily study.
At the beginning of the course is better to be cautious and to establish a daily rhythm of study harder.
As you progress this rate will be adjusted either upwards or downwards as appropriate.
If a subject is being delayed one can use the weekends to give them a "push" and to update them.
The student gets from day to print a cruising speed of 2-3 hours of study (except in certain races that require more) will be assimilating and mastering the courses gradually, without much hustle final and may reach tests with a high level of preparedness.
To take a subject properly prepared for an exam to be studied in depth and once learned to keep those skills fresh through periodic reviews.
Before preparing a new lesson should give you a quick look at the previous and this can be very useful diagrams, summaries of each (lesson 9th).
Once this initial work (the hardest), the student should plan the reviews. Usually three reviews may be sufficient, although not to be taken as an exact number.
The first review after complete Agenda seen in half (or third, if the subject is extensive).
It reviews all the lessons seen so far, trying to get a level of preparedness similar to that achieved on the day of preparation of each lesson individually.
The same review must be done with the second half of the course (or the second and third-third).
The second review should begin about 10 days before the test and will cover the entire agenda that goes into it.
The third review will take place in the two days before the test.
It is convenient to carry an agenda to go scoring all these reviews and also check that will go on schedule in the curriculum.
This work must be done with each of the subjects.
At the beginning of each quarter the student must take a calendar and mark the approximate dates of examinations (the later will be more precise).
Based on those days set the indicative dates for the beginning of each of the reviews of each of the subjects.
This is a preliminary planning will go forward as shaping the course and get to know more precisely the rate of each subject, level of difficulty, the final days of the examinations.
With this plan, the student may reach the test dates with all the subjects properly prepared, pending a final review only.
Have to be very rigorous in meeting these deadlines.
If one is left behind will be accelerated, however, if you are ahead is preferable to keep the front and you will be calmer in the final days.
Finally, note that overwhelmed is not bad, provided you with sufficient time to react.
Overwhelmed at the beginning of the quarter to see that the agenda is too long may be as beneficial as it will make a print rate of more intensive study.
Success in the classroom depends largely on good planning.
Students who are not usually include the most intelligent, but those who know how to plan your work, apply a good method of study, are motivated and have great confidence in himself.
The planning of the study can deliver better results and make more bearable the studies, largely avoiding the dreaded moments of exhaustion.
It is not the same subjects keep up to date and exam time devoted to review, to waste time during the course and exams when they try to do what has not been done before, marathon study sessions, exhausting, with enormous anxiety and a good chance that this great "beat" the end is useless (not to condone, nor of course to learn).
Planning is simply the studio for this organization and the student must answer the following questions:
What material must be mastered well in the face of the exams?
How much effort must be done to achieve this level of knowledge?
How much time is available?
And depending on the answers to the questions above:
What daily effort must be made to reach the examination well prepared?
This is to determine the pace of daily study ("cruising speed") to be established from the first day of course (and not the second).
When it starts the student does not have all the information necessary to clarify the daily effort to be made, but as the course progresses it is possible to determine how many hours you need a daily study.
At the beginning of the course is better to be cautious and to establish a daily rhythm of study harder.
As you progress this rate will be adjusted either upwards or downwards as appropriate.
If a subject is being delayed one can use the weekends to give them a "push" and to update them.
The student gets from day to print a cruising speed of 2-3 hours of study (except in certain races that require more) will be assimilating and mastering the courses gradually, without much hustle final and may reach tests with a high level of preparedness.
To take a subject properly prepared for an exam to be studied in depth and once learned to keep those skills fresh through periodic reviews.
Before preparing a new lesson should give you a quick look at the previous and this can be very useful diagrams, summaries of each (lesson 9th).
Once this initial work (the hardest), the student should plan the reviews. Usually three reviews may be sufficient, although not to be taken as an exact number.
The first review after complete Agenda seen in half (or third, if the subject is extensive).
It reviews all the lessons seen so far, trying to get a level of preparedness similar to that achieved on the day of preparation of each lesson individually.
The same review must be done with the second half of the course (or the second and third-third).
The second review should begin about 10 days before the test and will cover the entire agenda that goes into it.
The third review will take place in the two days before the test.
It is convenient to carry an agenda to go scoring all these reviews and also check that will go on schedule in the curriculum.
This work must be done with each of the subjects.
At the beginning of each quarter the student must take a calendar and mark the approximate dates of examinations (the later will be more precise).
Based on those days set the indicative dates for the beginning of each of the reviews of each of the subjects.
This is a preliminary planning will go forward as shaping the course and get to know more precisely the rate of each subject, level of difficulty, the final days of the examinations.
With this plan, the student may reach the test dates with all the subjects properly prepared, pending a final review only.
Have to be very rigorous in meeting these deadlines.
If one is left behind will be accelerated, however, if you are ahead is preferable to keep the front and you will be calmer in the final days.
Finally, note that overwhelmed is not bad, provided you with sufficient time to react.
Overwhelmed at the beginning of the quarter to see that the agenda is too long may be as beneficial as it will make a print rate of more intensive study.
planificacion del estudio
El éxito en los estudios depende en gran medida de una buena planificación.
Los estudiantes que destacan no son habitualmente los más inteligentes, sino aquellos que saben planificar su trabajo, aplican un buen método de estudio, están motivados y tienen mucha confianza en si mismo.
La planificación del estudio permite obtener mejores resultados y hacer más llevaderos los estudios, evitando en gran medida los temidos momentos de agobio.
No es lo mismo llevar al día las asignaturas y en época de exámenes dedicarse a repasar, que perder el tiempo durante el curso y cuando llegan los exámenes tratar de hacer lo que no se ha hecho antes, con jornadas de estudio maratonianas, agotadoras, con una enorme ansiedad y con muchas probabilidades de que esa gran "paliza" final no sirva para nada (ni para aprobar, ni por supuesto para aprender).
Planificar el estudio es sencillamente organización y para ello el estudiante debe responder a las siguientes preguntas:
¿Qué material hay que dominar perfectamente de cara a los exámenes?
¿Qué esfuerzo hay que realizar para lograr este nivel de conocimiento?
¿De cuanto tiempo se dispone?
Y en función de las respuestas a las preguntas anteriores:
¿Qué esfuerzo diario hay que realizar para llegar a los exámenes bien preparado?
Con ello se trata de determinar el ritmo de estudio diario ("velocidad de crucero") que hay que establecer desde el primer día de curso (y no desde el segundo).
Cuando éste comienza el estudiante no dispone de toda la información necesaria para precisar el esfuerzo diario que debe realizar, pero a medida que el curso avanza sí es posible determinar cuantas horas necesita uno estudiar diariamente.
A principios de curso es preferible ser precavido y establecer un ritmo diario de estudio más duro.
A medida que va avanzando este ritmo se irá ajustando, aumentándolo o disminuyéndolo según proceda.
Si en alguna asignatura uno se va quedando retrasado pueden utilizar los fines de semanas para darles un "empujón" y ponerlas al día.
El estudiante que consigue desde el primer día imprimir una velocidad de crucero de 2 - 3 horas diarias de estudio (salvo en determinadas carreras que exigirán más) irá asimilando y dominando las asignaturas de forma gradual, sin grandes agobios finales, y podrá llegar a los exámenes con un elevado nivel de preparación.
Para llevar una asignatura convenientemente preparada para un examen hay que estudiarla en profundidad y una vez aprendida mantener esos conocimientos frescos mediante repasos periódicos.
Antes de comenzar a preparar una nueva lección es conveniente darle un rápido repaso a la anterior y para ello pueden ser muy útiles los esquemas-resúmenes elaborados de cada una de ellas (lección 9ª).
Una vez realizado este trabajo inicial (el más duro), el estudiante debe planificar los repasos. Habitualmente con tres repasos puede ser suficiente, si bien no hay que tomarlo como un número exacto.
El primer repaso se realizará una vez visto la mitad del temario (o un tercio, si la asignatura es extensa).
En el se revisarán todas las lecciones vistas hasta el momento, tratando de conseguir un nivel de preparación similar al logrado el día en que se preparó cada lección individualmente.
Este mismo repaso habrá que realizarlo con la segunda mitad de la asignatura (o con el segundo y el tercer tercio).
El segundo repaso se debe comenzar unos 10 días antes del examen y en el se abarcará todo el temario que entra en el mismo.
El tercer repaso se realizará en los 2 días previos al examen.
Es conveniente llevar una agenda en la que ir anotando todos estos repasos y al mismo tiempo ir controlando que se van cumpliendo los plazos previstos en el plan de estudio.
Este trabajo hay que hacerlo con cada una de las asignaturas.
A comienzos de cada trimestre el estudiante debe tomar un calendario y señalar las fechas estimadas de los exámenes (las irá precisando más adelante).
En función de dichos días fijará las fechas orientativas para el comienzo de cada uno de los repasos de cada una de las asignaturas.
Se trata de una planificación preliminar que irá perfilando a medida que avance el curso y vaya conociendo con mayor precisión el ritmo de cada asignatura, su nivel de dificultad, los días definitivos de los exámenes, etc.
Con esta planificación el estudiante podrá llegar a las fechas de los exámenes con todas las asignaturas convenientemente preparadas, pendientes únicamente de un repaso final.
Hay que ser muy rigurosos con el cumplimiento de estos plazos.
Si uno se queda atrás tendrá que acelerar, en cambio, si va por delante es preferible mantener dicha delantera ya que le permitirá estar más tranquilo en los días finales.
Por último, señalar que agobiarse no es malo, siempre y cuando se cuente con tiempo suficiente para reaccionar.
Agobiarse a principios del trimestre al ver que el temario es muy extenso puede ser hasta beneficioso ya que hará que uno imprima un ritmo de estudio más intenso.
El problema es agobiarse demasiado tarde, cuando ya no hay posibilidad de reacciónar.
Los estudiantes que destacan no son habitualmente los más inteligentes, sino aquellos que saben planificar su trabajo, aplican un buen método de estudio, están motivados y tienen mucha confianza en si mismo.
La planificación del estudio permite obtener mejores resultados y hacer más llevaderos los estudios, evitando en gran medida los temidos momentos de agobio.
No es lo mismo llevar al día las asignaturas y en época de exámenes dedicarse a repasar, que perder el tiempo durante el curso y cuando llegan los exámenes tratar de hacer lo que no se ha hecho antes, con jornadas de estudio maratonianas, agotadoras, con una enorme ansiedad y con muchas probabilidades de que esa gran "paliza" final no sirva para nada (ni para aprobar, ni por supuesto para aprender).
Planificar el estudio es sencillamente organización y para ello el estudiante debe responder a las siguientes preguntas:
¿Qué material hay que dominar perfectamente de cara a los exámenes?
¿Qué esfuerzo hay que realizar para lograr este nivel de conocimiento?
¿De cuanto tiempo se dispone?
Y en función de las respuestas a las preguntas anteriores:
¿Qué esfuerzo diario hay que realizar para llegar a los exámenes bien preparado?
Con ello se trata de determinar el ritmo de estudio diario ("velocidad de crucero") que hay que establecer desde el primer día de curso (y no desde el segundo).
Cuando éste comienza el estudiante no dispone de toda la información necesaria para precisar el esfuerzo diario que debe realizar, pero a medida que el curso avanza sí es posible determinar cuantas horas necesita uno estudiar diariamente.
A principios de curso es preferible ser precavido y establecer un ritmo diario de estudio más duro.
A medida que va avanzando este ritmo se irá ajustando, aumentándolo o disminuyéndolo según proceda.
Si en alguna asignatura uno se va quedando retrasado pueden utilizar los fines de semanas para darles un "empujón" y ponerlas al día.
El estudiante que consigue desde el primer día imprimir una velocidad de crucero de 2 - 3 horas diarias de estudio (salvo en determinadas carreras que exigirán más) irá asimilando y dominando las asignaturas de forma gradual, sin grandes agobios finales, y podrá llegar a los exámenes con un elevado nivel de preparación.
Para llevar una asignatura convenientemente preparada para un examen hay que estudiarla en profundidad y una vez aprendida mantener esos conocimientos frescos mediante repasos periódicos.
Antes de comenzar a preparar una nueva lección es conveniente darle un rápido repaso a la anterior y para ello pueden ser muy útiles los esquemas-resúmenes elaborados de cada una de ellas (lección 9ª).
Una vez realizado este trabajo inicial (el más duro), el estudiante debe planificar los repasos. Habitualmente con tres repasos puede ser suficiente, si bien no hay que tomarlo como un número exacto.
El primer repaso se realizará una vez visto la mitad del temario (o un tercio, si la asignatura es extensa).
En el se revisarán todas las lecciones vistas hasta el momento, tratando de conseguir un nivel de preparación similar al logrado el día en que se preparó cada lección individualmente.
Este mismo repaso habrá que realizarlo con la segunda mitad de la asignatura (o con el segundo y el tercer tercio).
El segundo repaso se debe comenzar unos 10 días antes del examen y en el se abarcará todo el temario que entra en el mismo.
El tercer repaso se realizará en los 2 días previos al examen.
Es conveniente llevar una agenda en la que ir anotando todos estos repasos y al mismo tiempo ir controlando que se van cumpliendo los plazos previstos en el plan de estudio.
Este trabajo hay que hacerlo con cada una de las asignaturas.
A comienzos de cada trimestre el estudiante debe tomar un calendario y señalar las fechas estimadas de los exámenes (las irá precisando más adelante).
En función de dichos días fijará las fechas orientativas para el comienzo de cada uno de los repasos de cada una de las asignaturas.
Se trata de una planificación preliminar que irá perfilando a medida que avance el curso y vaya conociendo con mayor precisión el ritmo de cada asignatura, su nivel de dificultad, los días definitivos de los exámenes, etc.
Con esta planificación el estudiante podrá llegar a las fechas de los exámenes con todas las asignaturas convenientemente preparadas, pendientes únicamente de un repaso final.
Hay que ser muy rigurosos con el cumplimiento de estos plazos.
Si uno se queda atrás tendrá que acelerar, en cambio, si va por delante es preferible mantener dicha delantera ya que le permitirá estar más tranquilo en los días finales.
Por último, señalar que agobiarse no es malo, siempre y cuando se cuente con tiempo suficiente para reaccionar.
Agobiarse a principios del trimestre al ver que el temario es muy extenso puede ser hasta beneficioso ya que hará que uno imprima un ritmo de estudio más intenso.
El problema es agobiarse demasiado tarde, cuando ya no hay posibilidad de reacciónar.
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