lunes, 2 de julio de 2012

AMOR



Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin limite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito. 



En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.
Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.
Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas.
de modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.
Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza. 



Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!
En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.
En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.
Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en el atardecer resonante y muriendo!
Así en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento. 



Es la mañana llena de tempestad
en el corazón del verano.
Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.
Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.
Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
como una lengua llena de guerras y de cantos.
Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
y desvía las flechas latientes de los pájaros.
Viento que la derriba en ola sin espuma
y sustancia sin peso, y fuegos inclinado.
Se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido en la puerta del viento del verano. 



Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas. 



Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera.
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma. 



INCLINADO en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.
Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un
náufrago.
Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.
Solo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.
Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.
Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.
Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo. 



Abeja blanca zumbas --ebria de miel en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres tú la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa ! 



Ebrio de trementina y largos besos,
estival, el velero de las rosas dirijo,
torcido hacia la muerte del delgado día,
cimentado en el solido frenesí marino.
Pálido y amarrado a mi agua devorante
cruzo en el agrio olor del clima descubierto.
aún vestido de gris y sonidos amargos,
y una cimera triste de abandonada espuma.
Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única,
lunar, solar, ardiente y frío, repentino,
dormido en la garganta de las afortunadas
islas blancas y dulces como caderas frescas.
Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos
locamente cargado de eléctricas gestiones,
de modo heroico dividido en sueños
y embriagadoras rosas practicándose en mí.
Aguas arriba, en medio de las olas externas,
tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos
como un pez infinitamente pegado a mi alma
rápido y lento en la energía subceleste. 



Hemos perdido aún este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.
He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.
A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.
Entonces, dónde estabas?
Entre qué genes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?
Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.
Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas. 



Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca.
Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye.
Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas,
mi corazón da vueltas como un volante loco.
Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,
a veces fulgurece su mirada debajo del cielo.
Quejumbre, tempestad, remolino de furia,
cruza encima de mi corazón, sin detenerte.
Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.
Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella.
Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.
Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas.
Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio,
allá nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.
Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.
Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo de tormentas
para qué tocarla ahora, para qué entristecerla.
Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no está atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío. 



Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto como un viaje.
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma. 



He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.
Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.
Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.
Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.
Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna. 



Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.
A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte como eras entonces cuando aún no existías.
De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.
Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo solo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.
Tú estás aquí. Ah tú no huyes
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.
Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.
Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.
Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos. 



Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto. 





En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios:
oh segadora de mi canción de atardecer,
Cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño. 



Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes, enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías, molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.
Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.
Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.
Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quién llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad.
hora mía entre todas!
Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.
Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién eres tú, quién eres? 



Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.
Se descine la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.
O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma esta húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.
Aquí te amo.
Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.
Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.
Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.
Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre. 



Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva,
como el trigal y el sol, la amapola y el agua. 



Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 



Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!
En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio !
Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!
En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!
Hice retroceder la muralla de sombra.
anduve más allá del deseo y del acto.
Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.
Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.
Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.
Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.
Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.
Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.
Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en el cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!
Oh sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.
De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
de pie como un marino en la proa de un barco.
Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.
Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.
El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonado.

domingo, 1 de julio de 2012

LOS ASPECTOS HUMANOS DE LA ADMINISTRACION

Durante los últimos años se han dado nuevos cauces al estudio de los fenómenos organizacionales.este nuevo enfoque se basa en la idea de que el funcionamiento interno de las organizaciones debe conformase con las exigencias de la tarea de la organización,,del medio ambiente externo,de la tecnología,y las necesidades de sus miembros si quiere ser efectiva.mas buscar la panacea de la única y optima forma de organizar,bajo todas las condiciones,los investigadores se han dedicado cada vez mas a analizar el funcionamiento de las organizaciones en relación a las necesidades de sus miembros y a las presiones externas a las cuales ha de enfretarse. 


Básicamente,este enfoque parece conducir al desarrollo de una teoría de las’’contigencias’’de la organización,considerando a los estados internos y procesos pertenecientes a la empresa como contigentes con respecto a los requerimientos externos y necesidades de los miembros.sobre 
todo,el situacionalista sostiene que no existe una única forma optima de administrar.TAYLOR pudo haber tenido razón cuando dijo que existía una única forma de realizar una tarea física de naturaleza repetitiva,pero esto no es aplicable a la planeación,organización,liderazgo,control o toma de decisiones.organizaciones diferentes,con tareas y ambientes competitivos diferentes,requieren de planes diferentes.nadie esperaría que un club social,una corporación gigantesca o la empresa familiar estén organizados del mismo modo.en cada uno,el estilo de liderazgo debe relacionarse con la personalidad del líder y la habilidad, entrenamiento y actitudes de los seguidores. 
Del mismo modo en cada individuo es diferente,y cada organización es única,cada posición o situación administrativa también lo es.la estructura teórica del conocimiento administrativo se ha desarrollado bajo el supuesto de la única forma optima,como dogma fundamental. 


 la administración científica no es un intrumento de la efectividad,ni un conjunto o grupo de instrumentos que aseguren la efectividad.no se trata de un nuevo sistema para calcular costos;no es un programa diferente para remunerar trabajadores;no es un sistema de pago a destajo;no es un plan de bonificaciones ni de pemios, no es un progama de remuneraciones;no consiste en estar observando cronometro en mano el trabajo de un individuo y hacer anotaciones sobre el mismo;no es un estudio de tiempos ni un análisis de los movimientos humanos;no consiste en imprimir una o dos toneladas de reglas y patrones de trabajo y descarlas sobre un grupo de hombres diciéndoles ‘’aquí esta su sistema;aplíquelo ‘’no consiste en una división del trabajo del capataz o darle un matiz funcional;no es ninguno de los instrumentos que la gente identifica normalmente cuando se habla de la administración científica… en esencia,la administración científica exige una revolución mental de parte de los obreros que prestan sus servicios en cualquier fabrica , en cuanto 
a sus deberes para con el trabajo,sus compañeros y sus patrones 
he aquí un resumen de los principios básicos que propuso Taylor y que fundamentan el enfoque científico de la administración.


 1 reemplazar las reglas y convencionalismos empíricos por la ciencia[conocimientos organizado].
 2 obtener armonía en la acción de grupo en lugar de discordia.
 3 lograr la cooperación entre los hombres,en vez de un individualismo caótico.
 4 trabajar para alcanzar la máxima producción,y no una producción restringida.
 5 desarrollar a todos los trabajadores al máximo posible para su prosperidad y la de su compañía. 
A partir de supuesto de que los principales no son absolutos,sino flexibles y que pueden utilizarse aun 
en condiciones especiales y cambiantes,fayol enumero 14 principios basados en sus experiencia que pueden resumirse asi:


 1 division del trabajo: éste es el principio de especialización que los economistas consideran necesario para obtener un uso eficiente del factor trabajo.
 2 autoridad y responsabilidad:considera que la autoridad y la responsabilidad están relacionadas y señala que esta se desprende de aquella como corolario.concibe la autoridad como una combinación 
3 disciplina al definir la disciplina como el ‘’respecto por los acuerdos que tienen como fin lograr obediencia,aplicación,energía y señales exteriores de respecto’’declara que para lograr disciplina se requiere contar con buenos superiores en todos los niveles. 
4 unidad de mando:cada empleado no debe recibir ordenes de mas de un superior.
 5 unidad de dirección:cada grupo de actividades con el objetivo debe tener un director y un plan. A diferencia del cuarto principio,se referie ala organización del’’cuerpo directivo’’,mas que al personal .[fayol no quiso decir en forma alguna que todas las decisiones deberían tomarse en los niveles alto de la empresa].
 6 subordinacion del interés individual al interés general:es función de la administración conciliar estos intereses en los casos en que haya discrepancia.
 7 remuneracion:la remuneración y los métodos de retribución deben ser justos y propiciar la máxima satisfacción posible para los trabajadores y para el empresario.
 8 centralización:si utilizar la expresión’’centralizacion de autoridad’’analiza el 
grado en que la autoridad debe concertrarse o dispersarse.las circunstancias individuales determinaran el el grado que’ dé los mejores resultados finales.
 9 jerarquía de autoridad:se refiere a una”cadena de autoridad”,la cual va desde los rangos mas altos hasta los mas bajos,pero se podrá modificar cuando se necesario.
 10 orden:lo divide en orden material y orden social,y sigue el sencillo adagio de un “un lugar para cada cosa,y cada cosa en su lugar”.este es,en esencias,un principio de organización en la distribución de cosas y de personas. 
11 equidad:los administradores deben ser leales y respetuosos con el personal,y desmotrar cortesía y justicia en su trato. 
12 estabilidad en el empleo:fayol señala los peligros y costos que significan los frecuentes cambios de 
personal y los considera como causa y efecto de la mala administración. 
13 iniciativa la concibe como la creación y ejecución de un plan.por ser “una de las mayores satisfaciones que un hombre puede experimentar”,aconseja a los administradores que”sacrifiquen su vanidad personal”con el fin de permitir a sus subordinados utilizar su iniciativa. 
14 espiritu de grupo:este principio,sinetizado como “la unión hace la fuerza”,es una extensión del principio de unidad de mando,y subraya la importancia de buenas comunicaciones 
Para obtenerlo. 

“la teoría de la planeación ejemplifica el hecho de que la administración debe enforcarse como sistema abierto.” 
Cualquier tipo de operación de un grupo organizado,si ha de ser significativa,tiene o debe tener un propósito o meta.en cada sistema social,las empresas tienen una función o tarea básica,que les asigna la sociedad.por lo general,el propósito de la empresa es la producción y distribución de bienes y servicios económicos. El del departamento de caminos,y carreteras de un estado es el diseño,construcción y operación de un sistema de carreteras.el de los tribunales y cortes es la interpretación y aplicación de las leyes.el de una universidad es la enseñanza y la investigación. Algunas veces se establecen diferencias entre el propósito y meta,auque no lo hace.una empresa,por ejemplo,puede tener el propósito social de producir y distribuir bienes y servicios económicos,y llegar a el atraves de la meta de producir ciertas líneas de productos. 

Los objetivos o metas son los fines hacia los cuales se dirige la actividad.representan no solo la finalidad de la planeación,sino también el fin hacia el cual se encaminan la organización,la integración del personal,la dirección y el control.los objetivos de la empresa constituyen el plan básico de la misma,cada departamento también deben tenerlos. 

Los procedimientos son planes en tanto establecen un método habitual de manejar actividades futuras. Son verdaderas guías de acción, más que de pensamiento,que detallan la forma exacta bajo la cual ciertas actividades deben cumplirse.en esencia,conforman una secuencia cronológica de acciones requeridas. 
“planear es mirar hacia adelante,y controlar es mirar hacia atrás” 

Tanto los objetivos como los programas de planeación forman por lo general una red de resultados y acontecimientos deseados. Si los objetivos no están interconectados y si no sustentan entre si,las personas seguirán rutas que parecerán buenas para su propio departamento,pero desastrosas para la compañía como un todo. 
Los objetivos y los planes rara vez son lineales;es decir,cuando se logra un objetivo,no es seguido por otro,y asi sucesivamente.las metas y programas suelen estar interconectados en forma de red. 
Verificación de los objetivos para administradores
 1 cubren los objetivos los principales aspectos de mi trabajo.
 2 son los objetivos desafiantes,auque razonables.
 3 he comunicado los objetivos a todos aquellos que necesitan estar informados. 
4son suficientes mis recursos y autoridad para alcanzar los objetivos.
 5 he dado la oportunidad a las personas que se espera logren los objetivos de sugerir sus propios objetivos.
 6 tienen control mis subordinados sobre los aspectos en los que se les ha asignado responsabilidad 

La función clave de las estrategias y las políticas es dar una dirección unificada a los planes.en otras palabras,su influencia contribuye a que la organización se acerque a donde quiere llegar.pero no aseguran por si mismas que una compañía u otra organización llegara,en realidad a donde desea. Las estrategias y las políticas,en efecto,confieren estructura a los planes,canalizando las decisiones operativas y a menudo prediciéndolas.por lo tanto,cuanto mas cuidadosamente se desarrollen y mas claramente se entienden las estrategias y 
políticas, más firme y efeciva será la estructura de los planes. 
Estrategias y políticas
 1 en que consiste nuestro negocio
 2 quienes son nuestros clientes
 3 que quieren nuestros clientes
 4 deseamos ser líder
 5 deseamos desarrollar nuestra compañía
 6que ventajas obtenemos al servir a las necesidades de los clientes.
 7 como es la competencia existente y potencial 
8 donde están nuestros clientes y porque nos prefieren.
 9Tenemos nosotros algo que ofrecer que no tengan los competidores. 
10 que debemos hacer en la selección y entranamiento de personal. 
En una época de cambio y de competencia a escala mundial,la planeación cobra gran urgencia para quienes administran los recursos de una empresa o una nación.es esencial que todo administración cree un clima propicio para la planeación.
 El administrador debe eliminar los obtaculos a la planeación y esforzarse por crear un ambiente en que los subalternos se vean obligados a planear.lo anterior implica que en cada nivel administrativo se fijen metas.se establezcan y divulgen premisas de planeación significativas y aplicables,participen todos los administrarores en el proceso de planeación,se revise los planes subordinados y su ejecución y se briden la información y la asistencia de personal staff apropiado.

miércoles, 20 de junio de 2012

AMAR ES MUCHO MAS


Ha pasado el tiempo
Y miro hacia atrás
Hago un recuento al pensar
Dudas y temores
Miedo a fracasar
Todos mis amores fueron a parar
Al baúl de deudas por saldar noooo
Aprendí a tolerar, me hice experto en simular
Fui paciente y eso no es amar

Nooo amar es mucho mas que sexo y experiencia
Es dejar de par en par la mente abierta noooo
Es dar y recibir podértelo decir
Descubrir de nuevo el mundo a través de ti

Muchos me decían
No debes demostrar
El amor que sientes es fatal ooo
Tantas veces lo he escuchado
Que ni me lo he cuestionado
A lo establecido fui tan fiel, me cegué

Nooo amar es mucho mas que sexo y experiencia
Es dejar de par en par la mente abierta noooo
Es dar y recibir podértelo decir
Descubrir de nuevo el mundo a través de ti

Que trabajo cuesta desechar
Una vieja forma de pensar
Siempre llega alguien a desengañarme
Y por mas que trate
Nunca entenderán

Que no, que amar es mucho mas que sexo y experiencia
Es dejar de par en par la mente abierta noooo
Es dar y recibir podértelo decir
Descubrir de nuevo el mundo a través de ti




MIEDO


Cuentan que un día un peregrino se encontró con la Peste y le preguntó
adónde iba:
- A Bagdad - le contestó ésta - a matar cinco mil personas.
Pasó una semana y cuando el peregrino se volvió a encontrar con la Peste que
regresaba de su viaje la interpeló indignado:
- ¡Me dijiste que ibas a matar a cinco mil personas, y mataste a cincuenta
mil!
- No - respondió la Peste. - Yo sólo maté a cinco mil, el resto se murió de
miedo.


¿Dónde te parece que viven tus miedos?
Si tuviera que ubicar los miedos en algún lugar diría que se encuentran en
la conversación, en la autocharla que mantenemos con nosotros mismos.
Los podemos encontrar con algunos de estos disfraces:


Esto no es para mí
Me resulta difícil
Me cuesta decidirme
Esto es mucho para mi
No voy a poder
Me van a decir que no
No me van a dar las fuerzas
No me atrevo
No entiendo
Lo dejo para después
No voy a lograrlo
Estoy cansado
Las circunstancias no me lo permiten
No tengo tiempo
Mejor lo pienso un poco más
No puedo comprometerme


¿Te hace sentido alguna de estas conversaciones internas ?




El miedo es una emoción que nos asalta y nos avisa de un peligro inminente.
Como cualquier emoción, nos predispone de alguna manera para la acción. El
miedo es de las emociones que nos frenan.




Existen circunstancias en las que el miedo funciona paralizándonos para
protegernos de algo real que existe afuera y nos amenaza. Pero ¿Qué hay de
esos momentos en que no hay nada afuera real amenazándonos y solo es nuestra
ilusión?
Aprendimos a tener miedo cuando éramos niños. Nos enseñaron a tenerle miedo
a las cosas nuevas o a aquello para lo que no teníamos explicación . En ese
momento éramos muy pequeños para diferenciar entre lo peligroso y lo
excitante.
Aprendimos el comportamiento y hoy lo seguimos empleando. Las circunstancias
afuera cambiaron, nosotros tenemos muchos mas recursos que entonces, sin
embargo el comportamiento está aprendido y funciona en automático.




"Nuestros temores suelen crear eso que tememos.
LO QUE EVITAS, INVITAS



Los miedos son ilusiones que vivimos como si fueran ciertas
A lo largo de mis cursos descubrí que hay cinco miedos básicos que son :


miedo a lo desconocido o a la muerte
miedo al abandono o a la soledad
miedo a fracasar o a equivocarme o al éxito
miedo a que me engañen o me traicionen
miedo a la pobreza o a la escasez


Si nos detenemos a pensar donde viven estos miedos podemos ver que muchas
veces solo lo hacen en nuestra conversación interna en forma de creencias
que vivimos como si fueran verdaderas o ciertas. Pensamos que el pasado es
una buena fuente de información de lo que puede ocurrir en el presente y en
el futuro y le damos a estos juicios validez como si fueran hechos sin
darnos cuenta que son solo las explicaciones que creamos en un determinado
momento. El momento cambió, nosotros cambiamos pero los juicios siguen
vigentes en nuestro sistema de creencias y como tal los defendemos


El verbo creer y crear se conjugan de la misma manera en la primera persona
del singular




y esto es porque de alguna manera cuando creemos en algo creamos eso para
nuestras vidas.
¿queres crear ese espacio para vos?


Los juicios pertenecen a la categoría de los actos del habla que crean
realidad al emitirlos. Por lo que podríamos decir que tener conversaciones
de miedo o confianza crea esa realidad en nosotros
Entonces veamos como podríamos cambiar esos cinco miedos básicos en
conversaciones que nos apoyen en el logro de los objetivos 


Me atraen las cosas nuevas y los desafíos
Me siento bien conmigo mismo
Estoy aprendiendo
Este es un momento y una persona diferentes
Soy rico conectándome con lo que tengo


¿Cómo ves esta nueva forma de ver las cosas?
En las primeras te enfocas en el vaso medio vacío y en estas últimas en el
vaso medio lleno
¿Quién tiene razón? Ambas y ninguna


De cualquier manera los juicios nunca son ni verdaderos ni falsos. Hablan
más del observador que nosotros somos que de lo que está ocurriendo afuera.


Una vez escuché a un Coach que dijo Si vas a tener fantasías ¿ por qué no
elegir aquellas positivas que puedan apoyarte a lograr tus metas?


 "Prueba algo que no hayas probado antes y hazlo por
lo menos tres veces: una para sobreponerte al miedo, otra para averiguar
cómo hacerlo y la tercera para ver si te gusta o no."

El miedo es algo que necesita ser atravesado para crecer.

Aquello que tanto te asusta hacer
es un claro indicador de la próxima cosa que necesitas emprender
Hacerlo lo hace!!!

martes, 19 de junio de 2012

AMOR TERRORÍFICO


Cuenta una leyenda que en un pueblo cercano de mi ciudad la historia de un amor  terrorífico, en el cual, la enamorada se vengó de su pareja infiel.  Todas las  noches antes de dormir, mi abuelo me contaba esta historia de terror.¡Me encantaba!.
Era la historia de Marta, una adolescente de 16 años que estaba enamorada de Sergio, desde hacía ya 6 años. Sergio era un chico muy atractivo, gracioso y gran amigo de sus amigos.
 A Marta le encantaba, era el chico de sus sueños con el cual se veía un día en el altar de una iglesia con un vestido de novia blanco perla. Él era su sueño, su vida… ¡¡su obsesión!!.
En la fiesta del colegio, Marta consiguió que Sergio cayera a sus pies rendido. Marta estaba ilusionadísima con todo lo que había pasado. Pero poco tiempo después su ilusión acabaría marchitándose como una rosa.
Marta fue violada y asesinada en el monte. Nadie sabía quien había sido, quien
Pero Marta, si sabía quienes le habían hecho todo eso, no podía cruzar al otro lado sin antes vengarse de  su muerte y la infidelidad. Habían sido su novio, Sergio y la chica con la cual Sergio le era infiel a Marta, Yolanda  (la chica más popular de todo el colegio)…podría haberle hecho tal cosa, a una niña tan inocente pues Marta era muy bien vista por el vecindario.
 Marta fue hallada, desnuda completamente, con los ojos en sangrentados, y cortada por varios sitios de su cuerpo. Debió de ser una muerte muy dolorosa.. por eso el espectro de Marta tuvo que vengarse, ella no había merecido morir así… Se introdujo en los sueños de Sergio y Yolanda, haciéndoles pasar tal dolor que murieron del sufrimiento.
Pero a Marta eso le gustó demasiado, sintió demasiado placer viendo como ella a través de los sueños podía matar a la gente… No cruzó, sigue entre nosotros, metiéndose en nuestros sueños, haciéndonos pagar el mal que hayamos hecho a alguien..

El señor de la basura...


La figura encorvada del viejo asomó por encima de un montículo de basura y se recortó con nitidez entre la línea irregular del horizonte y el cielo gris. Había dejado atrás la zona baja del volcadero, donde un grupo de caballos y cerdos comían algunos desperdicios y unas máquinas motoniveladoras trabajaban sobre el terreno; escaló una montaña empinada y, una vez en la cúspide, descendió por un barranco acolchonado de residuos y recorrió unos trescientos metros hasta llegar al corazón del basural. 

Revisaba la basura con la concentración de un neurocirujano durante una operación de médula espinal. Utilizaba el mismo nudoso bastón que le servía como sostén para revolver entre los desechos a medida que avanzaba. Tenía el ojo entrenado para reconocer a la distancia la materia, composición y origen de los residuos, o detectar un alimento comestible de uno tóxico identificando su nivel de descomposición por la cantidad de gusanos. Podía clasificar la basura en cientos de categorías con sólo verla a algunos metros. Eran taxonomías del todo empíricas, nunca podría haber explicado con palabras el funcionamiento intelectual ni los mecanismos mentales que realizaba cada vez que escaneaba la basura con la mirada, pero no por falta de estudio, sino porque comprendió muy pronto que para sobrevivir de los desechos debía olvidarse sistemáticamente de todo lo que había aprendido sobre el mundo en su vida anterior, cuando todavía usaba una corbata decente y bebía Jack Daniel´s.

El viejo se detuvo. Levantó la cabeza y contempló el panorama. Más allá de las dunas se agitaban las siluetas de familias enteras, cientos de hombres y mujeres de todas las edades, con el cuerpo torcido hacia los residuos, y una docena de niños correteando, que permanecían ahí esa tarde de sol pálido y mucho frío. Un viento helado sacudió la melena rala del viejo, pero éste se mantuvo inmutable. La temperatura era algo que había dejado de preocuparle hacía bastante. Su rostro era una máscara descolorida donde el tiempo había acumulado incontables capas de mugre, formando una especie de membrana ultrarresistente que lo protegía de cualquier inclemencia climática. 

De alguna manera, se había efectuado una asimilación simbiótica entre el basural y su organismo, como ocurre con las bacterias que habitan en el intestino humano. El olor hediondo —que hubiera hecho que cualquier persona se desmaye de asco a los pocos segundos, víctima de un ataque de náuseas y vómitos— y las enfermedades que pululaban en el aire como un gas venenoso, era lo que él respiraba y lo mantenía vivo. 

Sacó un cigarrillo arrugado y a medio fumar de algún lugar de sus raídas ropas y lo encendió. Inspiró una bocanada profunda, que le produjo un ardor placentero en la garganta, y exhaló una voluta de humo con forma de anillo. Algunas costumbres nunca se pierden. Luego lo apagó, se lo guardó y continuó caminando algunos metros, siguiendo la misma metodología: hundía el bastón en la inmundicia y la revolvía, al tiempo que lo sacaba y lo volvía a hundir, y con la mano libre espantaba la nube de moscas que sobrevolaba continuamente sobre la superficie y le dificultaba el paso. 

El bastón se paralizó a pocos centímetros del suelo y se mantuvo en el aire como un perro de caza señalando con el hocico a su presa. Sobre una bolsa abierta llena de restos de comida podrida, el viejo había descubierto una manzana. Era roja como la sangre, brillante, del tamaño de un puño. Lo primero que notó fue que estaba intacta: nadie había clavado los dientes en ella. La contempló durante un momento, saboreando de antemano el sabor dulce de sus jugos, sintiendo la frescura natural de la fruta disolviéndose en su boca. Involuntariamente, un hilillo de baba salió por la comisura de sus labios. Luego se agachó y extendió la mano con decisión. Estaba a punto de tomarla cuando, para su sorpresa, la manzana se hundió en la basura, como queriendo escapar de sus garras. Volvió a estirar la mano en la misma dirección y el puño se cerró en el aire: otra vez, la manzana se había hundido aún más. El viejo se levantó y se rascó la barbilla, mirando con recelo para todos lados. Se volvió a inclinar y esta vez la manzana se hundió por completo. Y junto con ella, toda la basura que estaba alrededor comenzó a caer como en una especie de embudo. El viejo se apartó con un gesto de sorpresa, pero no de miedo, y vio cómo los desperdicios eran tragados por el vacío, formando un pozo donde segundos antes había encontrado la manzana. 

El viejo conocía los efectos del gas metano que producía la materia orgánica en descomposición, pero nunca había visto algo parecido. Un círculo perfecto de negrura de un metro de diámetro se había abierto frente a sus narices. El hombre se acercó hasta el borde, se inclinó sobre la boca del pozo y sólo vio oscuridad. Se quedó un rato observando hacia el fondo como hipnotizado y creyó oír unos sonidos sordos y acuosos que provenían del interior, como de algo viscoso que se movía en una ciénaga. Por un momento, la oscuridad le pareció casi viva, expectante. El olfato, que creía haber perdido hacía tiempo, detectó un olor más nauseabundo del que hubiera sentido jamás. El viejo se acercó más, casi metiendo la cabeza adentro. Y entonces lo escuchó: 

— Hola, Viejo… —dijo una voz gutural y cavernosa que salió de las profundidades del pozo. 

El hombre se incorporó de un salto, miró el pozo y luego alzó la vista. La persona más cercana a él era una mujer entrada en años que se encontraba a unos cincuenta metros y estaba concentrada metiendo cajas de leche en polvo en una bolsa de plástico. 

¿Qué clase de truco es este?, pensó el viejo. Alguno de los vagos le estaba gastando una broma que no le causaba ninguna gracia. 

— No es ningún truco, Viejo… Y tampoco se trata de ninguna broma —dijo la voz con una determinación que esta vez sí lo impresionó. 

El hombre volvió a mirar para todos lados. La gente estaba demasiado lejos como para escuchar —o como para que se tratase de algún artificio sonoro—. Por otro lado, sólo se oía el zumbido constante de las moscas y, más allá, en el límite del basural, el tronar de los motores de las máquinas motoniveladoras que trabajaban en los montículos. 

— No te convences ¿eh? —siseó la voz con un tono que al viejo le hizo erizar los pelos de la nuca—. Mira hacia tu derecha, Viejo. 

El hombre obedeció. Un grupo de chicos, de entre siete y diez años, jugaba mientras sus padres hurgaban entre la basura. Corrían, se reían y gritaban. Había dos que tiraban de una soga, haciendo equilibrio entre las bolsas, y otro festejaba luego de haber rescatado una pelota grande, blanquecina, que enseguida colocó sobre su cabeza haciendo piruetas. Mientras tanto, una nena de dos años seguía los movimientos con sus enormes ojos negros abiertos como platos. 

— Mira la niña, Viejo… mira la niña… —Esta vez, el hombre no pudo determinar si el sonido de la voz había surgido del agujero o si resonó en su propia cabeza. Como fuera, cada vez que hablaba brotaba del pozo un efluvio de putrefacción. 

El hombre tenía los ojos fijos en la niña, que estaba parada sobre una caja de cartón. Seguía mirándola con creciente interés, como le había ordenado la voz del pozo. Y de pronto, como en un predecible truco de magia, la niña desapareció de su vista. En un segundo se encontraba ahí y al siguiente… ya no estaba. La basura se la había tragado. 

— Pero… ¿cómo lo hiciste? —preguntó el hombre. Estaba atónito. 

— Espera… la función no ha terminado… 

Volvió la vista hacia donde estaba el grupo de chicos y esta vez el que estaba con la pelota, que saltaba de un lugar a otro, se hundió súbitamente. Y luego siguió otro, y otro. Los demás chicos, que vieron lo que estaba sucediendo, corrieron para dar aviso a sus padres. En cuestión de minutos una multitud se había congregado alrededor del lugar donde habían desaparecido los niños. Estaban inclinados, apartando las bolsas y cavando con desesperación. Las mujeres gritaban, histéricas. El momento del gran acto había llegado. Sin obedecer a ninguna ley lógica, como si de pronto hubiera desaparecido el suelo en el que hacían pie, todos cayeron al vacío, desapareciendo ellos también. 

Pasaron algunos segundos de silencio, durante los cuales el viejo se preguntó si todo aquello estaba ocurriendo realmente o si era producto de una alucinación, si no sería tan sólo una mala pasada que su estropeada mente le estuviera jugando. No había terminado de discurrir este pensamiento cuando comenzó a oírse un sonido grave y acompasado que provenía de debajo de la superficie. El suelo tembló bajo sus botas, todo el basural se estremeció con un movimiento sísmico. Y de repente, desde el montículo de basura donde había desaparecido el grupo de gente, salió eyectada una descarga de sangre fulminante junto con trozos de carne y huesos, como una erupción volcánica de cuerpos licuados, y luego cayó en forma de lluvia tiñendo de rojo el aire del atardecer. 

El hombre se llevó una mano a la boca, ahogando un grito. 

— Pero… ¿Quién…? —empezó a decir, y luego se corrigió—: ¿Qué eres? 

— Basura, Viejo… Igual que tú. 

— Pe… pero… no… no es posible… —balbuceó. El horror de lo que acababa de ver le impedía hablar y pensar con fluidez. 

— Es posible, Viejo. Claro que es posible —afirmó la voz roncamente—. Mira hacia el norte, a nuestra Gran Creadora, allí… ¿Puedes verla, Viejo? 

Podía verla. Claro que podía. El sol había comenzado a caer y las luces de la Ciudad formaban una constelación de diamantes en el horizonte. La misma Ciudad en la que él había caminado con la frente bien alta y la misma que lo había expulsado y condenado al destierro. 

— Imagínalos ahí, toda esa gente linda, suave y agradable. Personas educadas y de buenos modales, produciendo miles de toneladas de basura diarias. Arrojando al volcadero sus porquerías… Y no son sólo las bolsas con restos de comida, papeles y plástico, no… Son también megalitros de semen envueltos en preservativos, el fruto sangriento de infinitas menstruaciones, la cría de animales que nadie quiere, los cadáveres mutilados y los embriones semimuertos, producto de las violaciones y embarazos no deseados. Lo que arrojan son sus propias miserias: la mezquindad, la hipocresía, el cinismo, la barbarie… 

Los ojos del viejo brillaron de entendimiento. Un estallido de conciencia le hizo comprender lo que la voz le quería decir. Imaginó a todo esa bazofia revolviéndose en el fondo del basural desde el inicio de los tiempos, coagulando, formando un amasijo putrefacto nacido de la rabia, el remordimiento y el odio más visceral. La sola idea lo hizo marearse de entusiasmo. 

— Somos la basura, los desechos, los desperdicios, la resaca de la sociedad. Somos lo que el mundo arroja de sí, la cara de la humanidad que ya nadie quiere ver… Somos Basura. 

“Ven a mí. Ven, buen hijo mío.” “Ven a mí.” “Ven…” 

El viejo percibía el llamado cada vez con más fuerza y premura. Se dejó caer sobre las bolsas y sintió que la basura lo envolvía en un abrazo de reconocimiento, protegiéndolo, recibiéndolo en su seno con el calor de una madre. Notó que se hundía, pero no sintió miedo, sino alivio. La tranquilidad de saber que al fin la disolución sería completa. Sintió que la basura se le metía por la boca, la nariz y los ojos. La putrefacción comenzaba a correr por sus venas, llenando sus pulmones y estómago. Y ahora sí, su corazón y la basura formaban un solo, rítmico latido. Una sola pulsión. 

El basural entero se sacudió en un asqueroso maremágnum de podredumbre. Si alguien hubiera obtenido una toma satelital del terreno en ese momento, habría visto cómo la mancha oscura que formaba el basurero se había ensanchado repentinamente, ocupando de pronto más espacio que antes. 


— ¿Qué fue eso? —gritó el joven con el traje de dril naranja mientras bajaba de la cabina de la máquina motoniveladora. Estaba pálido. 

— ¿Qué? —preguntó su compañero desde la otra máquina. Luego bajó y encendió un cigarrillo. 

— José, creo que me estoy volviendo loco. Estoy alucinando. Acabo de ver cómo se movía el basural, parecían las olas de un océano, hermano. 

El otro miró la montaña que se extendía cientos de kilómetros hasta donde alcanzaba la vista, mientras daba una larga pitada, y luego miró a su compañero. 

— Es verdad —respondió—. Estás loco de remate. 

— No sé, hermano, no sé… 

— ¿Qué? —apuró con fastidio. 

— Hace años que trabajo de esto y no termino de acostumbrarme a ver tanta… —hizo un gesto con las manos que intentaba abarcar todo el paisaje. 

— ¿De qué carajo hablas? 

— Mira, hoy estuvimos trabajando todo el día y toda la tarde moviendo esta mierda para que no llegue hasta la autopista. ¿Y para qué? Al final de cada jornada, parece que no la hemos movido ni un centímetro, incluso parece que estuviera más cerca que antes. 

El otro miraba distraídamente a un lado y a otro mientras escuchaba, fumando con tranquilidad. 

— ¿Sabes lo que pienso? Pienso que va llegar un día en que la basura nos va a tapar a todos, a todos y cada uno. 

El otro se lo pensó un momento, mientras daba una larga pitada al cigarrillo, exhaló el humo y luego lo aplastó contra la puerta de la máquina. 

— Cuando ese día llegue —dijo al fin—, pondremos la basura en cápsulas y las lanzaremos al espacio. 

Se dio vuelta para arrojar la colilla y se encontró con un muro de oscuridad: un tsunami de desperdicios se alzaba varios metros por encima de su cabeza. No llegó a comprender las dimensiones del horror de lo que vendría. La basura se estrelló contra los hombres y comenzó a correr por la autopista con una impetuosidad que, aparentemente, no tenía visos de terminar. Pronto alcanzaría las calles, las arterias menores. 

Y el corazón de la Ciudad.