EVOLUCION DEL YO SOCIAL
Desde el punto de vista emergente, yo analizaría la andadura del hombre, de la Sociedad como un proceso de cambio continuo a grandes rasgos podemos visualizar en las etapas abajo reseñadas (están descritas desde el matiz antropológico marxista, ya que después hablaremos del concepto de identidad en el mundo del trabajo postmodernista
Un primer estadio de producción rudimentaria en el que los pueblos viven de la caza y de la pesca, de la cría de animales, y en su fase más avanzada, de la agricultura, cuya estructura, siendo en este estadio “La familia” como estructura social principal. Posteriormente con el desarrollo de las distinciones entre jefes aparece la “esclavitud”.
En una segunda etapa donde predomina la formación de ciudades. En un principio la tierra y los esclavos se poseen en común esta etapa es el desarrollo de la ciudad-Estado. En una tercera etapa conocemos la propiedad feudal. Los señores feudales poseen colectivamente la tierra y las ciudades, cuyos trabajadores ya no son esclavos, sino siervos en la que los gremios de maestros, oficiales y mercaderes controlan el trabajo de los jornaleros y de los aprendices. Pasando en otra cuarta etapa a la Sociedad burguesa modera.
La sociedad, en sus formas organizativas, en sus modalidades de agrupación, de vinculación y sus formas de comunicación, ha evolucionado. Se han generado nuevas formas de cotidianeidad y organización de la experiencia. La actual reunificación del mercado mundial bajo el signo del sistema capitalista, la desaparición del campo socialista y el desarrollo de una revolución informática y mediática en la que se destaca la creación de una nueva dimensión “el ciberespacio” marcan el fin de una etapa histórica y puede ser considerada la base real de la llamada globalización.
Se producen así significativos impactos en la identidad del individuo (la percepción de uno mismo) al modificarse, como consecuencia de los registros de tiempo y espacio.
Desde el punto de vista de la Psicología Social el objeto de estudio la dialéctica entre las relaciones sociales y la subjetividad”. En estas relaciones entre procesos sociales y subjetividad no se realizan los intercambios o las inferencias de manera mecánica, ni simple; la ley del mercado opera como institución fundamental, reguladora de los intercambios entre los seres humanos, la competitividad excluyente se instala como máximo valor social.
El individualismo más exaltado y la significación del otro como rival a excluir o destruir son ideales. Con todo ello se produce un movimiento de dispersión social, de alteración en los procesos identifica torios y una fractura de los lazos solidarios, que constituyen la base del sujeto.
Un camino adaptativo es el que intenta una respuesta “Adecuada” de rendimiento laboral y social. Pero esa adaptación, más bien una sobre adaptación implica la construcción de un “YO” que acaso no tenga una verdadera identidad. Hoy en la institución del trabajo no se asume solo la responsabilidad laboral, sino que esta se extiende a la responsabilidad empresarial de satisfacción y retención del cliente y competitividad del mercado, convirtiéndose, de hecho, cada trabajador en un agente de control con el consiguiente empobrecimiento psíquico, por el deterioro de la simbolización y el miedo a la pérdida del puesto de trabajo.
En la era Industrial se valoraba el trabajo como un empleo y un fuerte compromiso personal en la realización de la actividad laboral que daba lugar a un perfil psicológico de pasión por el ahorro, tendencia compulsiva hacia el trabajo y sentido compulsivo del deber. Hoy la participación en el mundo del trabajo es fundamentalmente individual y ya no mediatizada por categorías colectivas que marcaron las sociedades industrializadas, como son la clase social o la profesión.
Las características del capitalismo posindustrial están básicamente ligadas a las nuevas tecnologías de producción y servicios que restringieron la mano de obra y la pérdida de centralidad del trabajo es la que se refiere a su valoración instrumental como medio para la supervivencia. Cabe preguntarse si hay algo que remplace al trabajo como valoración central con respecto a la identidad individual en la nueva sociedad.
Recojo un fragmento de la obra de Manuel Castell “La era de la información” que me gustaría fuese realidad:
La promesa de la era de la información es la liberación de una capacidad productiva sin precedentes por el poder de la mente. Pienso luego produzco. Al hacerlo tendremos tiempo libre para experimentar con la espiritualidad y la posibilidad de reconciliarnos con la naturaleza, sin sacrificar el bienestar material de nuestros hijos. El sueño de la Ilustración, que la razón y la ciencia resolvieran los problemas de la humanidad, está a nuestro alcance. No obstante, existe una brecha extraordinaria entre nuestro sobre desarrollo tecnológico y nuestro subdesarrollo social. Nuestra economía, sociedad y cultura están construidas sobre intereses, valores, instituciones y sistemas de representación que, en general, limitan la creatividad colectiva y desvían nuestra energía a una confrontación autodestructiva. Pero esto no tiene por que ser así: si las personas están informadas, son activas y se comunican a lo largo del mundo; si la empresa asume su responsabilidad social; si los medios de comunicación se convierte en mensajeros en lugar de ser el mensaje; si los actores políticos reaccionan contra el cinismo y restauran la fe en la democracia, si la cultura se reconstruye desde la experiencia......Si todo eso se hace posible, quizás entonces, por fin, seamos capaces de vivir y dejar vivir, de amar y ser amados.
Así pues y siguiendo el guión del artículo de Sennet, he buscado material y posicionamiento personal para dar sentido a la vida en continuo cambio que experimentamos.
Existe otra visión paralela y compensadora de la acción y reacción que esta provocando el cambio de una sociedad que daba al trabajador una seguridad y estabilidad laboral hasta su final de actividad y una compensación económica estatal hasta el fin de sus días a otra sociedad basada en el puro movimiento.
Una de las reacciones a analizar sería como el sujeto de esa sociedad racionalizadora asume o no, se adapta o no a las nuevas exigencias. Esta pregunta no se tendría que llevar a cabo si eso no hubiera provocado un aumento considerable en las crisis individuales, laborales, etc. En este sector, además ya no hay sindicatos que te protejan, ya no vamos a la huelga porque el patrón despida a alguien injustamente o no. Simplemente ellos también han cambiado su función. Ya no preservan tu estabilidad como trabajador. Ahora asesoran como debes hacer “la salida”, tienen una función exclusiva de “chivos espiatorios” meros controladores de las normas que el Estado no puede llegar a saber si se cumplen o no, sino es a través de LA DENUNCIA.
Veo dos opciones para este cambio: la resistencia, la frustración, el reproche, la inactividad al fin con un discurso escapista (me atrevo a señalar), puesta al servicio del capitalismo más feroz que en estos momentos se da con determinada clase de obrero no formado, no cualificado generando un economía sumergida explotadora. Y, otra la acción, la adaptación (fruto de la atención, percepción, y aprendizaje mediante nuestro proceso cognitivo), cambiando el tono del RIESGO, CORROSION DE CARÁCTER O GERMEN DE CAMBIO. Aún sabiendo que me están “vendiendo la moto” como dice en su libro de tal título Noam Chomsky.
Los discursos filosóficos y sociales no se debe poner solamente al servicio de la tradición, la vida es un proceso de cambio. No podemos, tampoco dejarnos embaucar por los extremos (vida o la muerte), al fin y al cabo experimentaremos las dos cosas y no habrá muerte sino hay vida y viceversa.
Vivamos todas las posibilidades. Adaptándonos a un mundo de cambio.
En este barullo del cambio, en este centrifugado que hace la sociedad Postindustrial ¿Qué pasa con nuestra identidad? Pues la cultura parece sumida en la vulnerabilidad y la desesperación.
A nivel individual, la sensación es que nuestra vida carece de sentido como se demuestra en la inseguridad del adolescente o en el rechazo y el aislamiento que sufren nuestros mayores. Y en la búsqueda de significados podemos concluir en una obsesión por la ética, la moral y las fobias enfermizas.
Esta es la sensación tan desgarrada que me produce el artículo que, lejos de estimularme de forma que me predisponga a una reivindicación social, (que es lo que yo esperaba del mismo), me conduce a una frustración y aun sentimiento de desprotección e indefensión. Es cierto que nos han dejado sin determinados privilegios sociales para los que otros tuvieron incluso que entregar su vida, pero también se nos presenta la oportunidad de hacernos responsables de nuestras vidas y ejercer nuestra libertad. “El hombre no acaba en la Ciencia y en la Tecnología es decir una razón divinizada, las cuales ejercen estructuras represivas” dice Victor E. Frankl como las que caracterizan el artículo de Sennet.
“El hombre se orienta hacia el mundo que está ahí fuera, se interesa por dar sentido a las cosas y a los demás. Y no hay sólo búsqueda del placer y poder sino también de búsqueda de sentido”.
No comparto con Sennet la visión de que no existe la ocasión de fijar los acontecimientos como nuestros, o de ser actores que no controlan su destino. En mi propia experiencia hoy puedo cumplir la ilusión de realizar estos estudios (tengo 46 años y una familia con tres hijos, llevo 30 años trabajando) que quizá me darán la llave o posibilitaran la transformación de una vida laboral que no deseo, que no me gusta y que he aceptado por los mismos condicionantes que muchas personas de mi edad, por la rueda Social de pertenecer al fin del consumo y el bienestar para mi y mi familia, que no me ha permitido mi desarrollo espiritual, intelectual o psíquico en el sentido que yo deseaba.
Todo marcha demasiado deprisa para que los valores de la confianza, la lealtad y el compromiso mutuo....la inexistencia de vínculos sólidos con la empresa, la imposibilidad... impiden la posibilidad de contraer compromisos.
Los cambios pueden ser tan positivos como que la formación sea autodirigida, ser capaz de llevar a cabo sus proyectos o programas de formación. No ser un alumno receptivo y pasivo de manera que podemos cambiar la forma del aprendizaje con la ayuda de Consultores en el caso de la UOC, mentores, Coach....
Son tiempos de cooperación frente al caos en la situación actual de las organizaciones. El modelo de cooperación y en el intercambio de conocimientos ha demostrado ser más eficaz, los tiempos en que se competía por un puesto o un lugar solitario, buscando ser el mejor y el único para la organización, se ha cambiado por los objetivos globales.
Las nuevas organizaciones tienden a mezclar dentro de sus estructuras cierto grado de orden y caos. Utilizando el orden como aglutinante y el caos como creatividad, novedad y experimentación, la mezcla entre seguridad y riesgo.
En algunas empresas ya se están readaptando y lemas como: “un espíritu de flexibilidad y experimentación”. El trabajador tiene libertad para asumir riesgos experimentar, innovar, explorar nuevas ideas y generar nuevos procesos de trabajo y nuevos productos” Y Una cultura en la cual no existe la culpabilidad deja que los trabajadores asuman riesgos se están incorporando a la organización inteligente. En ambientes de cultura empresarial orientada al cambio, la autoridad y la jerarquía disminuirán pero no desaparecerán por completo. Extraído de la revista Training & Development.
No podemos dejar de lado el hecho de que aprender algo nuevo supone para algunas personas pasar de la “competencia a la incompetencia”.
Nuestra sociedad no puede llegar a satisfacer todas las necesidades humanas, y su compañera, la sociedad de consumo, no hace más que crear nuevas necesidades a satisfacer; pero la necesidad más humana. LA NECESIDAD DE HALLAR Y DAR SENTIDO A NUESTRAS VIAS NO ENCUENTRA SITIO EN NUESTRA SOCIEDAD.
En cuanto al fragmento del artículo que hace relación a “nada a largo plazo trasladado al terreno de la familia...* Me permito sugerir la lectura de Adela Cortina en su libro “Alianza y Contrato” para darnos cuenta que siempre que hay un movimiento fuerte y pendular se produce otro en sentido contrario que lo compensa: por ejemplo nos indica que el humus de la vida familiar debería ser el cariño mutuo, la ternura, la preocupación constante, en fin cosas que no se pueden exigir por ley... El contrato es la base de la sociedad política y da lugar a los instrumentos del estado, la alianza es la base de la sociedad civil y da lugar a las familias, las comunidades y las asociaciones voluntarias. Podría decirse, que el contrato, cuando no interesa se mantiene por la fuerza externa, por la coacción, mientras que la alianza se mantiene por un sentido internalizado, personalmente asumido de identidad, lealtad, obligación reciprocidad.
EL TRABAJADOR FLEXIBLE EN LAS DOS GRANDES CORRIENTES CLÁSICAS (WEBER Y DURKHEIM)
Imaginemos a estos dos personajes tomando un café en una salita, dónde una de las paredes fuese un inmenso velador al que estuvieran asomando sus miradas y tratando de analizar los comportamientos.
Durkheim: Estimado Sr. Weber ¿Se da usted cuenta como la sociedad está por encima del individuo? Y lo digo porque vea como está la situación del sujeto trabajador dentro de este nuevo hecho social que se denomina Globalización. Se encuentra adaptado a lo que la sociedad le impone: Nada de horarios fijos, nada de seguridades... actúa igual que el mercado de su Sociedad. Debe otorgar sus conocimientos al servicio de las instituciones y así será reconocido. Están cambiando su conciencia, porque aunque esté pensando para sí y teniendo un sentimiento de desprotección e indefensión no podrá por ello dejar de actuar como ser Social.
Ahora, nuestro trabajador deberá actuar y procesar cognitivamente este cambio para ser reconocido, es decir, me reitero: la “nueva” identidad del trabajador será otorgada por las colectividades que necesitan un nuevo equilibrio y así se mantendrá el Sistema Social. La pretendida crisis no está, pues no ha desaparecido ningún orden social simplemente se transforma. Esta sociedad es verdadera y esa la realidad de la sociedad.
M. Weber: Admirable exposición pero, me va a permitir que le exponga mi visión.
Ante nosotros tenemos una crisis y no por una transformación sino por un cambio, una sustitución de un orden social por otro.
Interpreto este nuevo orden de relaciones sociales producto de transformaciones económicas en el modo de producción y las contradicciones internas que existen. Pues si bien el modus operandi ha cambiado el narcisismo “psicológico” del individuo de la sociedad industrial se sigue manteniendo. Mire, mire como tratan de conseguir sus relaciones laborales por sí mismos, no se agrupan y luchan por estar lo mejor preparados para el rol que quieren desempeñar. No hay nada en la sociedad que sea diferente a los comportamientos de los individuos. Y sino como se ha producido este cambio tecnológico: pues claramente por las acciones racionales de los individuos y los motivos individuales.
Como sociólogos debemos analizar y predecir que va a ocurrir desde luego con un nueva acción social: la convivencia de los dos sistemas da origen a uno nuevo o las diferencias serán más marcadas. ¿Cree usted que habrá los suficientes mecanismos que sirvan para garantizar la conformidad de los individuos con las nuevas exigencias por el sistema social? Vea en que situación se nos ha colocado el Sr. Sennet quien analiza con notable penetración y cuantiosa información el contraste entre dos ámbitos de trabajo radicalmente distintos: el antiguo, en vías de desaparición, y el nuevo mundo de las empresas en permanente crecimiento y cambio, un mundo de riesgo, de extrema flexibilidad y objetivos a corto plazo, donde se exigen individuos capaces de reinventarse a sí mismos sobre la marcha.
miércoles, 28 de abril de 2010
viernes, 19 de febrero de 2010
el problema de la verdad
EL PROBLEMA DE LA VERDAD.
LA CREENCIA Y LA VERDAD (I)
EL PROBLEMA DE LA CERTEZA DEL CONOCIMIENTO. Para estudiar el problema de la certeza del conocimiento, creemos necesario puntualizar una distinción entre los conocimientos, según su finalidad. Existe un conocimiento en el cual la certeza es algo que debe ser demostrado, como una exigencia de verdad; tal es el conocimiento de las ciencias y la filosofía. Pero existe otro conocimiento que podemos llamar conocimiento cotidiano o conocimiento práctico, en el cual la exigencia de certeza reviste otras características.
Nuestro problema podría ser formulado así: ¿Cuándo podemos tener la certeza de que nuestro conocimiento tiene verdad? ¿Cuándo será verdad nuestro conocimiento práctico? Podríamos decir que nuestro conocimiento práctico es verdadero cuando es acorde con la realidad, pero ¿cuándo es acorde con la realidad? Para resolver esa pregunta debemos distinguir dos modos de conocimiento práctico: ideas y creencias.
IDEAS Y CREENCIAS. A todos los hombres se les ocurren ideas (según expresión de José Ortega y Gasset) que bien pueden ser suyas o ajenas. Todo hombre tiene lo que se llama "sus ideas", que rigen su modo de pensar. Pero el modo de pensar de cada hombre, pueden manifestarse de dos maneras: pensando y actuando. En cuanto que el hombre piensa, piensa sobre algo y sobre ese algo se hace una idea; esto es válido tanto para la idea del hombre común como para la idea del científico. Esas son las ideas de los hombres. Pero en cuanto el hombre actúa, hay otros pensamientos que nunca se llegan a formular, pensamientos con los que se cuenta (siguiendo la formulación de Ortega). José Ortega y Gasset tiene un ejemplo que aclara mucho: cuando una persona decide salir a la calle, aun cuando pueda pensar sobre cada uno de los detalles de su decisión de salir a la calle y sobre cada uno de los movimientos necesarios para hacerlo, difícilmente lo hará sobre la posibilidad de que haya calle o no; la existencia de la calle es algo con lo que se cuenta. Del mismo modo que la calle en el ejemplo anterior, hay muchos otros pensamientos con los que el hombre cuenta y que ni siquiera llega a formular; se trata de pensamientos que efectivamente rigen su vida, su actuar. Estas son las creencias de los hombres.
EL PROBLEMA DE LA VERDAD. LA NATURALEZA DE LA VERDAD.
EL PROBLEMA DE LA VERDAD. En la filosofía tradicional se ha visto la verdad como problema formal: cómo explicar la coherencia del pensamiento con la realidad. Las soluciones a este problema han dado origen a muy diversas ideas sobre el conocimiento. Veamos.
Desde un punto de vista extremo se considera que todo aquello que es formulado por nuestro entendimiento es algo que existe realmente y que es tal y como ha sido formulado. La teoría sobre el conocimiento que está detrás de esta idea sobre la verdad del conocimiento es la que sostiene que nuestra mente no es más que un fiel reflejo de la realidad: la realidad se impone a la mente y el conocimiento corresponde a la realidad.
Pero pronto estos pensadores se dieron cuenta de que entre distintos hombres podía haber ¡deas diversas sobre una misma realidad, podían existir diferencias de opinión sobre algo. Para salvar esta dificultad empezaron a hacer la distinción entre opinión y razón, haciendo ver que esta última es la única que puede proporcionar un conocimiento verdadero de la realidad. Cuando la razón del hombre ha podido superar las apariencias de las cosas y ha podido, según el modo de intelección que le es propio, distinguir la esencia de las mismas, ha llegado a la verdad.
LA CREENCIA Y LA VERDAD (I)
EL PROBLEMA DE LA CERTEZA DEL CONOCIMIENTO. Para estudiar el problema de la certeza del conocimiento, creemos necesario puntualizar una distinción entre los conocimientos, según su finalidad. Existe un conocimiento en el cual la certeza es algo que debe ser demostrado, como una exigencia de verdad; tal es el conocimiento de las ciencias y la filosofía. Pero existe otro conocimiento que podemos llamar conocimiento cotidiano o conocimiento práctico, en el cual la exigencia de certeza reviste otras características.
Nuestro problema podría ser formulado así: ¿Cuándo podemos tener la certeza de que nuestro conocimiento tiene verdad? ¿Cuándo será verdad nuestro conocimiento práctico? Podríamos decir que nuestro conocimiento práctico es verdadero cuando es acorde con la realidad, pero ¿cuándo es acorde con la realidad? Para resolver esa pregunta debemos distinguir dos modos de conocimiento práctico: ideas y creencias.
IDEAS Y CREENCIAS. A todos los hombres se les ocurren ideas (según expresión de José Ortega y Gasset) que bien pueden ser suyas o ajenas. Todo hombre tiene lo que se llama "sus ideas", que rigen su modo de pensar. Pero el modo de pensar de cada hombre, pueden manifestarse de dos maneras: pensando y actuando. En cuanto que el hombre piensa, piensa sobre algo y sobre ese algo se hace una idea; esto es válido tanto para la idea del hombre común como para la idea del científico. Esas son las ideas de los hombres. Pero en cuanto el hombre actúa, hay otros pensamientos que nunca se llegan a formular, pensamientos con los que se cuenta (siguiendo la formulación de Ortega). José Ortega y Gasset tiene un ejemplo que aclara mucho: cuando una persona decide salir a la calle, aun cuando pueda pensar sobre cada uno de los detalles de su decisión de salir a la calle y sobre cada uno de los movimientos necesarios para hacerlo, difícilmente lo hará sobre la posibilidad de que haya calle o no; la existencia de la calle es algo con lo que se cuenta. Del mismo modo que la calle en el ejemplo anterior, hay muchos otros pensamientos con los que el hombre cuenta y que ni siquiera llega a formular; se trata de pensamientos que efectivamente rigen su vida, su actuar. Estas son las creencias de los hombres.
EL PROBLEMA DE LA VERDAD. LA NATURALEZA DE LA VERDAD.
EL PROBLEMA DE LA VERDAD. En la filosofía tradicional se ha visto la verdad como problema formal: cómo explicar la coherencia del pensamiento con la realidad. Las soluciones a este problema han dado origen a muy diversas ideas sobre el conocimiento. Veamos.
Desde un punto de vista extremo se considera que todo aquello que es formulado por nuestro entendimiento es algo que existe realmente y que es tal y como ha sido formulado. La teoría sobre el conocimiento que está detrás de esta idea sobre la verdad del conocimiento es la que sostiene que nuestra mente no es más que un fiel reflejo de la realidad: la realidad se impone a la mente y el conocimiento corresponde a la realidad.
Pero pronto estos pensadores se dieron cuenta de que entre distintos hombres podía haber ¡deas diversas sobre una misma realidad, podían existir diferencias de opinión sobre algo. Para salvar esta dificultad empezaron a hacer la distinción entre opinión y razón, haciendo ver que esta última es la única que puede proporcionar un conocimiento verdadero de la realidad. Cuando la razón del hombre ha podido superar las apariencias de las cosas y ha podido, según el modo de intelección que le es propio, distinguir la esencia de las mismas, ha llegado a la verdad.
martes, 16 de febrero de 2010
positivismo
Consiste en no admitir como validos científicamente otros conocimientos, sino los que proceden de la experiencia, rechazando, por tanto, toda noción a priori y todo concepto universal y absoluto. El hecho es la única realidad científica, y la experiencia y la inducción, los métodos exclusivos de la ciencia. Por su lado negativo, el positivismo es negación de todo ideal, de los principios absolutos y necesarios de la razón, es decir, de la metafísica. El positivismo es una mutilación de la inteligencia humana, que hace posible, no sólo, la metafísica, sino la ciencia misma. Esta, sin los principios ideales, queda reducida a una nomenclatura de hechos, y la ciencia es una colección de experiencias, sino la idea general, la ley que interpreta la experiencia y la traspasa. Considerado como sistema religioso, el positivismo es el culto de la humanidad como ser total y simple o singular.
* Evolución.
El término positivismo fue utilizado por primera vez por el filósofo y matemático francés del siglo XIX Auguste Comte, pero algunos de los conceptos positivistas se remontan al filósofo británico David Hume, al filósofo francés Saint-Simon, y al filósofo alemán Immanuel Kant.
Comte eligió la palabra positivismo sobre la base de que señalaba la realidad y tendencia constructiva que él reclamó para el aspecto teórico de la doctrina. En general, se interesó por la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad a través del conocimiento científico, y por esta vía, del control de las fuerzas naturales. Los dos componentes principales del positivismo, la filosofía y el Gobierno (o programa de conducta individual y social), fueron más tarde unificados por Comte en un todo bajo la concepción de una religión, en la cual la humanidad era el objeto de culto. Numerosos discípulos de Comte rechazaron, no obstante, aceptar este desarrollo religioso de su pensamiento, porque parecía contradecir la filosofía positivista original. Muchas de las doctrinas de Comte fueron más tarde adaptadas y desarrolladas por los filósofos sociales británicos John Stuart Mill y Herbert Spencer así como por el filósofo y físico austriaco Ernst Mach.
* Comte, Augusto (1798-1857).
Filósofo positivista francés, y uno de los pioneros de la sociología. Nació en Montpellier el 19 de enero de 1798. Desde muy temprana edad rechazó el catolicismo tradicional y también las doctrinas monárquicas. Logró ingresar en la Escuela Politécnica de París desde 1814 hasta 1816, pero fue expulsado por haber participado en una revuelta estudiantil. Durante algunos años fue secretario particular del teórico socialista Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, cuya influencia quedaría reflejada en algunas de sus obras. Los últimos años del pensador francés quedaron marcados por la alienación mental, las crisis de locura en las que se sumía durante prolongados intervalos de tiempo. Murió en París el 5 de septiembre de 1857.
Para dar una respuesta a la revolución científica, política e industrial de su tiempo, Comte ofrecía una reorganización intelectual, moral y política del orden social. Adoptar una actitud científica era la clave, así lo pensaba, de cualquier reconstrucción.
Afirmaba que del estudio empírico del proceso histórico, en especial de la progresión de diversas ciencias interrelacionadas, se desprendía una ley que denominó de los tres estadios y que rige el desarrollo de la humanidad. Analizó estos estadios en su voluminosa obra Curso de filosofía positiva (6 vols., 1830-1842). Dada la naturaleza de la mente humana, decía, cada una de las ciencias o ramas del saber debe pasar por "tres estadios teoréticos diferentes: el teológico o estadio ficticio; el metafísico o estadio abstracto; y por último, el científico o positivo". En el estadio teológico los acontecimientos se explican de un modo muy elemental apelando a la voluntad de los dioses o de un dios. En el estadio metafísico los fenómenos se explican invocando categorías filosóficas abstractas. El último estadio de esta evolución, el científico o positivo, se empeña en explicar todos los hechos mediante la aclaración material de las causas. Toda la atención debe centrarse en averiguar cómo se producen los fenómenos con la intención de llegar a generalizaciones sujetas a su vez a verificaciones observacionales y comprobables. La obra de Comte es considerada como la expresión clásica de la actitud positivista, es decir, la actitud de quien afirma que tan sólo las ciencias empíricas son la adecuada fuente de conocimiento.
Cada uno de estos estadios, afirmaba Comte, tiene su correlato en determinadas actitudes políticas. El estadio teológico tiene su reflejo en esas nociones que hablan del Derecho divino de los reyes. El estadio metafísico incluye algunos conceptos tales como el contrato social, la igualdad de las personas o la soberanía popular. El estadio positivo se caracteriza por el análisis científico o "sociológico" (término acuñado por Comte) de la organización política. Bastante crítico con los procedimientos democráticos, Comte anhelaba una sociedad estable gobernada por una minoría de doctos que empleara métodos de la ciencia para resolver los problemas humanos y para imponer las nuevas condiciones sociales.
Aunque rechazaba la creencia en un ser transcendente, reconocía Comte el valor de la religión, pues contribuía a la estabilidad social. En su obra Sistema de Política Positiva (1851-1854; 1875-1877), propone una religión de la humanidad que estimulara una benéfica conducta social. La mayor relevancia de Comte, sin embargo, se deriva de su influencia en el desarrollo del positivismo.
* La Ley de los tres Estados.
Según Comte, los conocimientos pasan por tres estados teóricos distintos, tanto en el individuo como en la especie humana. La ley de los tres estados, fundamento de la filosofía positiva, es, a la vez, una teoría del conocimiento y una filosofía de la historia. Estos tres estados se llaman:
* Teológico.
* Metafísico.
* Positivo.
*
* Estado Teológico:
Es ficticio, provisional y preparatorio. En él, la mente busca las causas y los principios de las cosas, lo más profundo, lejano e inasequible. Hay en él tres fases distintas:
* Fetichismo: en que se personifican las cosas y se les atribuye un poder mágico o divino.
*
* Politeísmo: en que la animación es retirada de las cosas materiales para trasladarla a una serie de divinidades, cada una de las cuales presenta un grupo de poderes: las aguas, los ríos, los bosques, etc.
*
* Monoteísmo: la fase superior, en que todos esos poderes divinos quedan reunidos y concentrados en uno llamado Dios.
En este estado, predomina la imaginación, y corresponde a la infancia de la humanidad. Es también, la disposición primaria de la mente, en la que se vuelve a caer en todas las épocas, y solo una lenta evolución puede hacer que el espíritu humano de aparte de esta concepción para pasar a otra. El papel histórico del estado teológico es irremplazable.
* Estado Metafísico:
O estado abstracto, es esencialmente crítico, y de transición, Es una etapa intermedia entre el estado teológico y el positivo. En el se siguen buscando los conocimientos absolutos. La metafísica intenta explicar la naturaleza de los seres, su esencia, sus causas. Pero para ello no recurren a agentes sobrenaturales, sino a entidades abstractas que le confieren su nombre de ontología. Las ideas de principio, causa, sustancia, esencia, designan algo distinto de las cosas, si bien inherente a ellas, más próximo a ellas; la mente que se lanzaba tras lo lejano, se va acercando paso a paso a las cosas, y así como en el estado anterior que los poderes se resumían en el concepto de Dios, aquí es la naturaleza, la gran entidad general que lo sustituye; pero esta unidad es más débil, tanto mental como socialmente, y el carácter del estado metafísico, es sobre todo crítico y negativo, de preparación del paso al estado positivo; una especie de crisis de pubertad en el espíritu humano, antes de llegar a la adultes.
* Estado Positivo:
Es real, es definitivo. En él la imaginación queda subordinada a la observación. La mente humana se atiene a las cosas. El positivismo busca sólo hechos y sus leyes. No causas ni principios de las esencias o sustancias. Todo esto es inaccesible. El positivismo se atiene a lo positivo, a lo que está puesto o dado: es la filosofía del dato. La mente, en un largo retroceso, se detiene a al fin ante las cosas. Renuncia a lo que es vano intentar conocer, y busca sólo las leyes de los fenómenos.
* EL CARACTER SOCIAL DEL ESPIRITU POSITIVO.
El espíritu positivo tiene que fundar un orden social. La constitución de un saber positivo es la condición de que haya un autoridad social suficiente, y esto refuerza el carácter histórico del positivismo.
Comte, fundador de la Sociología, intenta llevar al estado positivo el estudio de la Humanidad colectiva, es decir, convertirlo en ciencia positiva. En la sociedad rige también, y principalmente, la ley de los tres estados, y hay otras tantas etapas, de las cuales, en una domina lo militar.
Comte valora altamente el papel de organización que corresponde a la iglesia católica; en la época metafísica, corresponde la influencia social a los legistas; es la época de la irrupción de las clases medias, el paso de la sociedad militar a la sociedad económica; es un período de transición, crítico y disolvente; el protestantismo contribuye a esta disolución. Por último, al estado positivo corresponde la época industrial, regida por los intereses económicos, y en ella se ha de restablecer el orden social, y este ha de fundarse en un poder mental y social.
* EL POSITIVISMO Y LA FILOSOFIA.
Es aparentemente, una reflexión sobre la ciencia. Después de agotadas éstas, no queda un objeto independiente para la filosofía, sino ellas mismas; la filosofía se convierte en teoría de la ciencia. Así, la ciencia positiva adquiere unidad y conciencia de sí propia. Pero la filosofía, claro es, desaparece; y esto es lo que ocurre con el movimiento positivo del siglo XIX, que tiene muy poco que ver con la filosofía.
Pero en Comte mismo no es así. Aparte de lo que cree hacer hay lo que efectivamente hace. Y hemos visto que:
1. Es una filosofía de la historia (la ley de los tres estados).
2. Una teoría metafísica de la realidad, entendida con caracteres tan originales y tan nuevos como el ser social, histórica y relativa.
3. Una disciplina filosófica entera, la ciencia de la sociedad; hasta el punto de que la sociología, en manos de los sociólogos posteriores, no ha llegado nunca a la profundidad de visión que alcanzó en su fundador.
Este es, en definitiva, el aspecto más verdadero e interesante del positivismo, el que hace que sea realmente, a despecho de todas las apariencias y aun de todos los positivistas, filosofía.
* EL SENTIDO DEL POSITIVISMO.
Esta ciencia positiva es una disciplina de modestia; y esta es su virtud. El saber positivo se atiene humildemente a las cosas; se queda ante ellas, sin intervenir, sin saltar por encima para lanzarse a falaces juegos de ideas; ya no pide causas, sino sólo leyes. Y gracias a esta austeridad logra esas leyes; y las posee con precisión y con certeza.
Una y otra vez vuelve Comte, del modo más explícito, al problema de la historia, y la reclama como dominio propio de la filosofía positiva. En esta relación se da el carácter histórico de esta filosofía, que puede explicar el pasado entero.
* Evolución.
El término positivismo fue utilizado por primera vez por el filósofo y matemático francés del siglo XIX Auguste Comte, pero algunos de los conceptos positivistas se remontan al filósofo británico David Hume, al filósofo francés Saint-Simon, y al filósofo alemán Immanuel Kant.
Comte eligió la palabra positivismo sobre la base de que señalaba la realidad y tendencia constructiva que él reclamó para el aspecto teórico de la doctrina. En general, se interesó por la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad a través del conocimiento científico, y por esta vía, del control de las fuerzas naturales. Los dos componentes principales del positivismo, la filosofía y el Gobierno (o programa de conducta individual y social), fueron más tarde unificados por Comte en un todo bajo la concepción de una religión, en la cual la humanidad era el objeto de culto. Numerosos discípulos de Comte rechazaron, no obstante, aceptar este desarrollo religioso de su pensamiento, porque parecía contradecir la filosofía positivista original. Muchas de las doctrinas de Comte fueron más tarde adaptadas y desarrolladas por los filósofos sociales británicos John Stuart Mill y Herbert Spencer así como por el filósofo y físico austriaco Ernst Mach.
* Comte, Augusto (1798-1857).
Filósofo positivista francés, y uno de los pioneros de la sociología. Nació en Montpellier el 19 de enero de 1798. Desde muy temprana edad rechazó el catolicismo tradicional y también las doctrinas monárquicas. Logró ingresar en la Escuela Politécnica de París desde 1814 hasta 1816, pero fue expulsado por haber participado en una revuelta estudiantil. Durante algunos años fue secretario particular del teórico socialista Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, cuya influencia quedaría reflejada en algunas de sus obras. Los últimos años del pensador francés quedaron marcados por la alienación mental, las crisis de locura en las que se sumía durante prolongados intervalos de tiempo. Murió en París el 5 de septiembre de 1857.
Para dar una respuesta a la revolución científica, política e industrial de su tiempo, Comte ofrecía una reorganización intelectual, moral y política del orden social. Adoptar una actitud científica era la clave, así lo pensaba, de cualquier reconstrucción.
Afirmaba que del estudio empírico del proceso histórico, en especial de la progresión de diversas ciencias interrelacionadas, se desprendía una ley que denominó de los tres estadios y que rige el desarrollo de la humanidad. Analizó estos estadios en su voluminosa obra Curso de filosofía positiva (6 vols., 1830-1842). Dada la naturaleza de la mente humana, decía, cada una de las ciencias o ramas del saber debe pasar por "tres estadios teoréticos diferentes: el teológico o estadio ficticio; el metafísico o estadio abstracto; y por último, el científico o positivo". En el estadio teológico los acontecimientos se explican de un modo muy elemental apelando a la voluntad de los dioses o de un dios. En el estadio metafísico los fenómenos se explican invocando categorías filosóficas abstractas. El último estadio de esta evolución, el científico o positivo, se empeña en explicar todos los hechos mediante la aclaración material de las causas. Toda la atención debe centrarse en averiguar cómo se producen los fenómenos con la intención de llegar a generalizaciones sujetas a su vez a verificaciones observacionales y comprobables. La obra de Comte es considerada como la expresión clásica de la actitud positivista, es decir, la actitud de quien afirma que tan sólo las ciencias empíricas son la adecuada fuente de conocimiento.
Cada uno de estos estadios, afirmaba Comte, tiene su correlato en determinadas actitudes políticas. El estadio teológico tiene su reflejo en esas nociones que hablan del Derecho divino de los reyes. El estadio metafísico incluye algunos conceptos tales como el contrato social, la igualdad de las personas o la soberanía popular. El estadio positivo se caracteriza por el análisis científico o "sociológico" (término acuñado por Comte) de la organización política. Bastante crítico con los procedimientos democráticos, Comte anhelaba una sociedad estable gobernada por una minoría de doctos que empleara métodos de la ciencia para resolver los problemas humanos y para imponer las nuevas condiciones sociales.
Aunque rechazaba la creencia en un ser transcendente, reconocía Comte el valor de la religión, pues contribuía a la estabilidad social. En su obra Sistema de Política Positiva (1851-1854; 1875-1877), propone una religión de la humanidad que estimulara una benéfica conducta social. La mayor relevancia de Comte, sin embargo, se deriva de su influencia en el desarrollo del positivismo.
* La Ley de los tres Estados.
Según Comte, los conocimientos pasan por tres estados teóricos distintos, tanto en el individuo como en la especie humana. La ley de los tres estados, fundamento de la filosofía positiva, es, a la vez, una teoría del conocimiento y una filosofía de la historia. Estos tres estados se llaman:
* Teológico.
* Metafísico.
* Positivo.
*
* Estado Teológico:
Es ficticio, provisional y preparatorio. En él, la mente busca las causas y los principios de las cosas, lo más profundo, lejano e inasequible. Hay en él tres fases distintas:
* Fetichismo: en que se personifican las cosas y se les atribuye un poder mágico o divino.
*
* Politeísmo: en que la animación es retirada de las cosas materiales para trasladarla a una serie de divinidades, cada una de las cuales presenta un grupo de poderes: las aguas, los ríos, los bosques, etc.
*
* Monoteísmo: la fase superior, en que todos esos poderes divinos quedan reunidos y concentrados en uno llamado Dios.
En este estado, predomina la imaginación, y corresponde a la infancia de la humanidad. Es también, la disposición primaria de la mente, en la que se vuelve a caer en todas las épocas, y solo una lenta evolución puede hacer que el espíritu humano de aparte de esta concepción para pasar a otra. El papel histórico del estado teológico es irremplazable.
* Estado Metafísico:
O estado abstracto, es esencialmente crítico, y de transición, Es una etapa intermedia entre el estado teológico y el positivo. En el se siguen buscando los conocimientos absolutos. La metafísica intenta explicar la naturaleza de los seres, su esencia, sus causas. Pero para ello no recurren a agentes sobrenaturales, sino a entidades abstractas que le confieren su nombre de ontología. Las ideas de principio, causa, sustancia, esencia, designan algo distinto de las cosas, si bien inherente a ellas, más próximo a ellas; la mente que se lanzaba tras lo lejano, se va acercando paso a paso a las cosas, y así como en el estado anterior que los poderes se resumían en el concepto de Dios, aquí es la naturaleza, la gran entidad general que lo sustituye; pero esta unidad es más débil, tanto mental como socialmente, y el carácter del estado metafísico, es sobre todo crítico y negativo, de preparación del paso al estado positivo; una especie de crisis de pubertad en el espíritu humano, antes de llegar a la adultes.
* Estado Positivo:
Es real, es definitivo. En él la imaginación queda subordinada a la observación. La mente humana se atiene a las cosas. El positivismo busca sólo hechos y sus leyes. No causas ni principios de las esencias o sustancias. Todo esto es inaccesible. El positivismo se atiene a lo positivo, a lo que está puesto o dado: es la filosofía del dato. La mente, en un largo retroceso, se detiene a al fin ante las cosas. Renuncia a lo que es vano intentar conocer, y busca sólo las leyes de los fenómenos.
* EL CARACTER SOCIAL DEL ESPIRITU POSITIVO.
El espíritu positivo tiene que fundar un orden social. La constitución de un saber positivo es la condición de que haya un autoridad social suficiente, y esto refuerza el carácter histórico del positivismo.
Comte, fundador de la Sociología, intenta llevar al estado positivo el estudio de la Humanidad colectiva, es decir, convertirlo en ciencia positiva. En la sociedad rige también, y principalmente, la ley de los tres estados, y hay otras tantas etapas, de las cuales, en una domina lo militar.
Comte valora altamente el papel de organización que corresponde a la iglesia católica; en la época metafísica, corresponde la influencia social a los legistas; es la época de la irrupción de las clases medias, el paso de la sociedad militar a la sociedad económica; es un período de transición, crítico y disolvente; el protestantismo contribuye a esta disolución. Por último, al estado positivo corresponde la época industrial, regida por los intereses económicos, y en ella se ha de restablecer el orden social, y este ha de fundarse en un poder mental y social.
* EL POSITIVISMO Y LA FILOSOFIA.
Es aparentemente, una reflexión sobre la ciencia. Después de agotadas éstas, no queda un objeto independiente para la filosofía, sino ellas mismas; la filosofía se convierte en teoría de la ciencia. Así, la ciencia positiva adquiere unidad y conciencia de sí propia. Pero la filosofía, claro es, desaparece; y esto es lo que ocurre con el movimiento positivo del siglo XIX, que tiene muy poco que ver con la filosofía.
Pero en Comte mismo no es así. Aparte de lo que cree hacer hay lo que efectivamente hace. Y hemos visto que:
1. Es una filosofía de la historia (la ley de los tres estados).
2. Una teoría metafísica de la realidad, entendida con caracteres tan originales y tan nuevos como el ser social, histórica y relativa.
3. Una disciplina filosófica entera, la ciencia de la sociedad; hasta el punto de que la sociología, en manos de los sociólogos posteriores, no ha llegado nunca a la profundidad de visión que alcanzó en su fundador.
Este es, en definitiva, el aspecto más verdadero e interesante del positivismo, el que hace que sea realmente, a despecho de todas las apariencias y aun de todos los positivistas, filosofía.
* EL SENTIDO DEL POSITIVISMO.
Esta ciencia positiva es una disciplina de modestia; y esta es su virtud. El saber positivo se atiene humildemente a las cosas; se queda ante ellas, sin intervenir, sin saltar por encima para lanzarse a falaces juegos de ideas; ya no pide causas, sino sólo leyes. Y gracias a esta austeridad logra esas leyes; y las posee con precisión y con certeza.
Una y otra vez vuelve Comte, del modo más explícito, al problema de la historia, y la reclama como dominio propio de la filosofía positiva. En esta relación se da el carácter histórico de esta filosofía, que puede explicar el pasado entero.
etimologia
LA SIGNIFICACIÓN ETIMOLOGICA. La historia del término “filosofía” está, como la filosofía misma, llena de variaciones y precisiones. El término deriva de las palabras griegas “philos”, que significa “amor” en el sentido de “tendencia a”, y “sophía”, que significa “sabiduría”.
Al principio, a los que ahora llamamos “filósofos” se les llamó “sophos”, que quiere decir “sabios” en cuanto que eran hombres que poseían algún saber. Pero entre los mismos “sabios” se hacía una distinción entre los que estudiaban la “naturaleza” (“naturaleza” en griego se dice “Physis”), a los cuales se llamaba “físicos” o “fisiólogos”.
Aristóteles empezó a dar a la palabra “filósofo” la connotación de “estudioso”; con esto quería decir que el filósofo no era un sabio, pues no posee la sabiduría, sino sólo un “estudioso” o “examinador de la realidad”, en cuanto que buscaba la sabiduría con amor. En base a estas aclaraciones podemos afirmar que la filosofía, más que “amor a la sabiduría”, debe entenderse como una “búsqueda de la sabiduría”.
Para efectos prácticos, podemos esquematizar las diferencias planteadas de la siguiente manera:
SABIO
(Posee el saber)
Historiador
Físico o Fisiólogo
FILOSOFO
EUDITO
(Busca el saber)
(sabe mucho)
EL HOMBRE Y SU AMBIENTE. Desde que apareció el hombre sobre la superficie de la tierra, se ha dado el fenómeno del conocimiento como una de las formas de relación entre el hombre y su ambiente (la otra forma de relación es el trabajo productivo).
El fenómeno del conocimiento era, al principio, algo muy rudimentario, así como era de rudimentario el mismo hombre. Muy probablemente el hombre primitivo sólo llegaba a conocer las cosas que le rodeaban “en cuanto ambiente”, esto quiere decir que no las conocía como formando parte de un todo organizado, sino simplemente como “algo” que está ahí”, determinándolo, sin que el hombre pueda evitarlo.
Las reacciones del hombre primitivo ante ese ambiente más grande que él, más poderoso que él, anterior a él e incomprensible para él fueron variadas. Desde la actitud de domino sobre la naturaleza, sobre los animales por medio de los instrumentos, hasta la actitud de la religión primitiva que intentaba “religar” a los hombres con esas fuerzas superiores e incomprensibles (haciendo uso de una facultad del conocimiento humano; la imaginación).
Dos modos de relación hombre-ambiente
Fenómeno del conocimiento (imaginación en un extremo)
Trabajo productivo (dominio de la naturaleza)
EL HOMBRE, DOMINADOR IMPOTENTE. Si seguimos paso a paso esta evolución del conocimiento, descubriremos una serie de actitudes. Primero, el hombre se descubre como manipulador del mundo; se da cuenta de que puede efectuar cambios, para su provecho, dentro de algunos sectores del mundo que le rodea, se da cuenta de que por medio de instrumentos y de su trabajo productivo puede cazar más eficazmente, pescar mejor, construir viviendas rudimentarias, etc.
En un segundo momento, el hombre se da cuenta de que, a pesar de que domina una parte de su medio ambiente, “no es capaz de dominar” muchos otros factores de los que depende su vida material, tales como los fenómenos meteorológicos (lluvia, viento, movimientos sísmicos, etc.) o como otros aspectos de la vida humana que aparecen como incomprensibles (tales como la utilización del fuego, la autoridad, el origen del hombre, la maternidad, etc.)
Dos sectores en la vida del hombre
Sector manipulado por el trabajo
Sector que el hombre no puede dominar por el trabajo
LA TÉCNICA. Sí aceptamos que el pensamiento “empírico” (a partir de la experiencia) es la primera forma de acercamiento a la realidad, el pensamiento “mitológico” es la segunda. Paralelamente al pensamiento mitológico y fundamentado en el trabajo productivo, se fue desenvolviendo también, poco a poco, otro tipo de conocimiento que se ocupaba sobre todo de dominar al mundo: la “técnica”. Este otro modo de conocimiento “práctico” dio a los hombres una “independencia” proporcionalmente mayor respecto del medio ambiente, e incluso, llegó a destruir algunos mitos (como el del fuego).
LA CIENCIA. Esa independencia motivó, con el tiempo, el surgimiento de otra forma de pensamiento: el pensamiento “científico”. La “ciencia” fue en sus comienzos, y en gran medida lo es aún, un intento por explicarse “racionalmente” lo que es la realidad; la ciencia ha sido, y sigue siendo, una forma de descartar las explicaciones “ingenuas” o “mágicas” de la realidad, y es la apertura a la explicación “critica” de esa realidad.
El problema de la ciencia es la pregunta por “lo que es algo”, la pregunta por el “como” algo funciona. A partir de esa cuestión, la ciencia, la ciencia ha llegado a establecer las condiciones para un mejor manejo de la realidad, para una técnica más fundamentada; ahora, con la ciencia, los hombres no sólo saben manipular aspectos de la realidad, sino que también saben por qué los manipulan. Su saber no viene ya sólo del tanteo y error, sino que proviene de un “sistemático y ordenado” conocer de la realidad.
Al principio, a los que ahora llamamos “filósofos” se les llamó “sophos”, que quiere decir “sabios” en cuanto que eran hombres que poseían algún saber. Pero entre los mismos “sabios” se hacía una distinción entre los que estudiaban la “naturaleza” (“naturaleza” en griego se dice “Physis”), a los cuales se llamaba “físicos” o “fisiólogos”.
Aristóteles empezó a dar a la palabra “filósofo” la connotación de “estudioso”; con esto quería decir que el filósofo no era un sabio, pues no posee la sabiduría, sino sólo un “estudioso” o “examinador de la realidad”, en cuanto que buscaba la sabiduría con amor. En base a estas aclaraciones podemos afirmar que la filosofía, más que “amor a la sabiduría”, debe entenderse como una “búsqueda de la sabiduría”.
Para efectos prácticos, podemos esquematizar las diferencias planteadas de la siguiente manera:
SABIO
(Posee el saber)
Historiador
Físico o Fisiólogo
FILOSOFO
EUDITO
(Busca el saber)
(sabe mucho)
EL HOMBRE Y SU AMBIENTE. Desde que apareció el hombre sobre la superficie de la tierra, se ha dado el fenómeno del conocimiento como una de las formas de relación entre el hombre y su ambiente (la otra forma de relación es el trabajo productivo).
El fenómeno del conocimiento era, al principio, algo muy rudimentario, así como era de rudimentario el mismo hombre. Muy probablemente el hombre primitivo sólo llegaba a conocer las cosas que le rodeaban “en cuanto ambiente”, esto quiere decir que no las conocía como formando parte de un todo organizado, sino simplemente como “algo” que está ahí”, determinándolo, sin que el hombre pueda evitarlo.
Las reacciones del hombre primitivo ante ese ambiente más grande que él, más poderoso que él, anterior a él e incomprensible para él fueron variadas. Desde la actitud de domino sobre la naturaleza, sobre los animales por medio de los instrumentos, hasta la actitud de la religión primitiva que intentaba “religar” a los hombres con esas fuerzas superiores e incomprensibles (haciendo uso de una facultad del conocimiento humano; la imaginación).
Dos modos de relación hombre-ambiente
Fenómeno del conocimiento (imaginación en un extremo)
Trabajo productivo (dominio de la naturaleza)
EL HOMBRE, DOMINADOR IMPOTENTE. Si seguimos paso a paso esta evolución del conocimiento, descubriremos una serie de actitudes. Primero, el hombre se descubre como manipulador del mundo; se da cuenta de que puede efectuar cambios, para su provecho, dentro de algunos sectores del mundo que le rodea, se da cuenta de que por medio de instrumentos y de su trabajo productivo puede cazar más eficazmente, pescar mejor, construir viviendas rudimentarias, etc.
En un segundo momento, el hombre se da cuenta de que, a pesar de que domina una parte de su medio ambiente, “no es capaz de dominar” muchos otros factores de los que depende su vida material, tales como los fenómenos meteorológicos (lluvia, viento, movimientos sísmicos, etc.) o como otros aspectos de la vida humana que aparecen como incomprensibles (tales como la utilización del fuego, la autoridad, el origen del hombre, la maternidad, etc.)
Dos sectores en la vida del hombre
Sector manipulado por el trabajo
Sector que el hombre no puede dominar por el trabajo
LA TÉCNICA. Sí aceptamos que el pensamiento “empírico” (a partir de la experiencia) es la primera forma de acercamiento a la realidad, el pensamiento “mitológico” es la segunda. Paralelamente al pensamiento mitológico y fundamentado en el trabajo productivo, se fue desenvolviendo también, poco a poco, otro tipo de conocimiento que se ocupaba sobre todo de dominar al mundo: la “técnica”. Este otro modo de conocimiento “práctico” dio a los hombres una “independencia” proporcionalmente mayor respecto del medio ambiente, e incluso, llegó a destruir algunos mitos (como el del fuego).
LA CIENCIA. Esa independencia motivó, con el tiempo, el surgimiento de otra forma de pensamiento: el pensamiento “científico”. La “ciencia” fue en sus comienzos, y en gran medida lo es aún, un intento por explicarse “racionalmente” lo que es la realidad; la ciencia ha sido, y sigue siendo, una forma de descartar las explicaciones “ingenuas” o “mágicas” de la realidad, y es la apertura a la explicación “critica” de esa realidad.
El problema de la ciencia es la pregunta por “lo que es algo”, la pregunta por el “como” algo funciona. A partir de esa cuestión, la ciencia, la ciencia ha llegado a establecer las condiciones para un mejor manejo de la realidad, para una técnica más fundamentada; ahora, con la ciencia, los hombres no sólo saben manipular aspectos de la realidad, sino que también saben por qué los manipulan. Su saber no viene ya sólo del tanteo y error, sino que proviene de un “sistemático y ordenado” conocer de la realidad.
positive attitudes and self care
Positive Attitudes and Self Care
Phrases that promote positive attitudes,
• Very well, I knew you could. I'm sure you're able.
• Do not doubt your good intentions
• everyone has a high opinion of you.
• If you need anything, ask me.
• I know you did not want.
• I am very proud of you.
• Did you know? Te quiero mucho.
• I know you're good.
• I congratulate you for what you did.
• When you need me, I'll help.
• I notice that every day you're better.
• I believe in what you say.
• You know I want the best for you.
• You deserve the best.
• You can go anywhere.
• The next notes will be better.
• I missed you.
9. Self Care
9.1 Principles for Implementation (Garma 1999)
The self has some principles that should be taken into account in its promotion:
• It is an act of life that allows people to become subjects of their own actions. It is therefore a voluntary process of the person to yourself.
• Must be a philosophy of life and an individual responsibility closely linked to daily life and experiences of individuals, but in turn must be based on a system of formal and informal support as is the social system and health.
• It is a social practice that involves some degree of knowledge and development of knowledge and that leads to exchanges and inter-relationships.
9.2 Promoting self-care
For people to assume self-care as a daily practice of life and health, it is necessary to include in their promotion the following strategies:
• Develop people build self-esteem and levels of strength and empowerment (empowerment) as strategies to reverse the internalization of powerlessness, promote a sense of personal control and develop skills of personal and collective mobilization for change in personal and social conditions pro health. Furthermore, to enhance self-esteem are promoted deliberate practices of self-affirmation, self, self-recognition and self-expression aspects that favor the development.
• Involve the dialogue of knowledge, which can identify, interpret and understand the logic and dynamics of the lifeworld of people through the discovery and understanding of their rationale, sense and meaning to link it with scientific logic and reset enlightened vision of disease and health that will translate into healthy behaviors.
• Explore and understand the rifts that exist between knowledge, attitudes and practices and set up proposals for action and training to make viable the harmony between cognition and behavior.
• Health workers must take the self as an everyday experience, because when healthy living, promoting self-care would be sharing their experiences. To the extent that health personnel are living in welfare will be able to promote the health of others.
• Contextualising the self, ie a directional characteristics according to gender, ethnicity and human life cycle. It is important to understand that each person has a life history, values, beliefs, learning and different motivations.
• Build participatory processes promoting self-care should include more active and informed participation of people in their own health care perceived their participation as the process by which the community takes as its own self-care and the environment that around it, leading to increasing awareness and control the degree of mutual commitment on their health of the people who provide health services and those who receive it.
• Self-care means learning to participate in society, its dynamics, its characteristics and specific conditions in a given time, and take positions on social demands. The knowledge learned through socialization underpin everyday thinking, the development of alternatives, motivations, actions and decisions of daily living.
Phrases that promote positive attitudes,
• Very well, I knew you could. I'm sure you're able.
• Do not doubt your good intentions
• everyone has a high opinion of you.
• If you need anything, ask me.
• I know you did not want.
• I am very proud of you.
• Did you know? Te quiero mucho.
• I know you're good.
• I congratulate you for what you did.
• When you need me, I'll help.
• I notice that every day you're better.
• I believe in what you say.
• You know I want the best for you.
• You deserve the best.
• You can go anywhere.
• The next notes will be better.
• I missed you.
9. Self Care
9.1 Principles for Implementation (Garma 1999)
The self has some principles that should be taken into account in its promotion:
• It is an act of life that allows people to become subjects of their own actions. It is therefore a voluntary process of the person to yourself.
• Must be a philosophy of life and an individual responsibility closely linked to daily life and experiences of individuals, but in turn must be based on a system of formal and informal support as is the social system and health.
• It is a social practice that involves some degree of knowledge and development of knowledge and that leads to exchanges and inter-relationships.
9.2 Promoting self-care
For people to assume self-care as a daily practice of life and health, it is necessary to include in their promotion the following strategies:
• Develop people build self-esteem and levels of strength and empowerment (empowerment) as strategies to reverse the internalization of powerlessness, promote a sense of personal control and develop skills of personal and collective mobilization for change in personal and social conditions pro health. Furthermore, to enhance self-esteem are promoted deliberate practices of self-affirmation, self, self-recognition and self-expression aspects that favor the development.
• Involve the dialogue of knowledge, which can identify, interpret and understand the logic and dynamics of the lifeworld of people through the discovery and understanding of their rationale, sense and meaning to link it with scientific logic and reset enlightened vision of disease and health that will translate into healthy behaviors.
• Explore and understand the rifts that exist between knowledge, attitudes and practices and set up proposals for action and training to make viable the harmony between cognition and behavior.
• Health workers must take the self as an everyday experience, because when healthy living, promoting self-care would be sharing their experiences. To the extent that health personnel are living in welfare will be able to promote the health of others.
• Contextualising the self, ie a directional characteristics according to gender, ethnicity and human life cycle. It is important to understand that each person has a life history, values, beliefs, learning and different motivations.
• Build participatory processes promoting self-care should include more active and informed participation of people in their own health care perceived their participation as the process by which the community takes as its own self-care and the environment that around it, leading to increasing awareness and control the degree of mutual commitment on their health of the people who provide health services and those who receive it.
• Self-care means learning to participate in society, its dynamics, its characteristics and specific conditions in a given time, and take positions on social demands. The knowledge learned through socialization underpin everyday thinking, the development of alternatives, motivations, actions and decisions of daily living.
competencia prsonal
Sentido de Competencia Personal.
Es la convicción de que se está lo suficientemente capacitado y preparado para poder hacer frente a cualquier situación que se nos presente aunque sea imprevista. Es la convicción de que, aunque no se conozcan todas las respuestas, uno puede buscarlas y encontrarlas. Es una <> que se consigue de los propios conocimientos y experiencias positivas.
la persona adquiere este sentimiento de poder cuando aprende a resolver él solo el mayor número de problemas y conflictos que se le presenten. Es la consecuencia de tomar decisiones que le lleven a resultados satisfactorios, de averiguar dónde encontrar los recursos que necesita, de aprender a utilizarlos, de cómo conseguir las necesarias informaciones y de cómo hacer buen uso de ellas.
Hay que tener cuidado de no proteger demasiado a los niños en situaciones conflictivas. Hay que animarlos a enfrentarse a riesgos razonables y a superarse a sí mismos. De los padres depende muy a menudo que los niños consigan hacerse independientes lo antes posible.
Un camino desafortunado muy usual es el de no preocuparse o no tomar interés en lo que hace el niño y abandonarlo a su propia iniciativa; otro es el de sobre protegerlo demasiado, sin hacerlo sentir el necesario afecto, apoyo moral, reconocimiento y feedback que le permitan enfrentarse a posibles errores como parte del aprendizaje en lugar de considerarlos como fracasos.
Una gran parte de los niños, los más débiles, renuncian y pierden interés. Otros los más dotados, llegan a motivarse aunque desarrollen un sistema de supervivencia desde la separación y la renuncia a la colaboración y apoyo de los demás.
Un tercer camino, igualmente negativo, es el de pretender de los niños objetivos y tareas que desbordan su capacidad. A menudo los padres que tienen estas exigencias ni siquiera están disponibles para ayudar a sus hijos en el cumplimiento de estos objetivos.
Hay un camino que permite el pleno desarrollo de la competencia, seguridad, motivación, y auto-concepto del niño. También en este caso hay varios caminos para los padres. Uno es el alentarle haciéndole ver que está capacitado para aprender y actuar de la forma correcta si se lo propone. Le apoyan, le dan retro-alimentación y le animan .
El niño se siente capaz e independiente pero sabe que si pide apoyo de sus padres, ellos están dispuestos a ayudarle en cualquier momento que se lo pida.
Aprender a pedir es otro factor de crecimiento. Es necesario saber decir no, si pensamos que es lo mejor para el niño. Si se da el caso, hay que hacerlo de forma abierta y alegar razones concretas con un diálogo para que él lo comprenda. Así el niño comprueba el apoyo y confianza en él y en sus capacidades por parte de los padres.
Una vez que el niño haya terminado la tarea, es importante comprobar que está terminada y bien, y reconocer el esfuerzo, la buena voluntad y la habilidad demostradas; siempre hay algún detalle en el que poder centrarse para hacer este esfuerzo más efectivo.
Como consecuencia el niño se sentirá orgulloso por el trabajo bien hecho. Reconocerá el valor de terminar una tarea. Todo esto le causará:
• Un auto-concepto más positivo.
• Motivación para ponerse nuevos objetivos ya que se ha dado cuenta de que está en condición de enfrentarse y solucionar problemas.
• La capacidad de reconocer y utilizar los medios y recursos a disposición, de una forma más efectiva.
• Tener una nueva prueba de que tiene el apoyo moral y la confianza de los padres cuando los necesite.
• Una mayor seguridad en sí mismo como persona y como miembro del grupo al que pertenece.
• Un buen desarrollo de su sentido de competencia personal y se sentirá motivado a volver a empezar cada día el proceso, sin miedo de fallar. Ya que ha sido capaz de resolver un problema, fallar en una segunda ocasión no sería tan amenazador para su propio auto-concepto y menos todavía en lo sucesivo.
Es la convicción de que se está lo suficientemente capacitado y preparado para poder hacer frente a cualquier situación que se nos presente aunque sea imprevista. Es la convicción de que, aunque no se conozcan todas las respuestas, uno puede buscarlas y encontrarlas. Es una <
la persona adquiere este sentimiento de poder cuando aprende a resolver él solo el mayor número de problemas y conflictos que se le presenten. Es la consecuencia de tomar decisiones que le lleven a resultados satisfactorios, de averiguar dónde encontrar los recursos que necesita, de aprender a utilizarlos, de cómo conseguir las necesarias informaciones y de cómo hacer buen uso de ellas.
Hay que tener cuidado de no proteger demasiado a los niños en situaciones conflictivas. Hay que animarlos a enfrentarse a riesgos razonables y a superarse a sí mismos. De los padres depende muy a menudo que los niños consigan hacerse independientes lo antes posible.
Un camino desafortunado muy usual es el de no preocuparse o no tomar interés en lo que hace el niño y abandonarlo a su propia iniciativa; otro es el de sobre protegerlo demasiado, sin hacerlo sentir el necesario afecto, apoyo moral, reconocimiento y feedback que le permitan enfrentarse a posibles errores como parte del aprendizaje en lugar de considerarlos como fracasos.
Una gran parte de los niños, los más débiles, renuncian y pierden interés. Otros los más dotados, llegan a motivarse aunque desarrollen un sistema de supervivencia desde la separación y la renuncia a la colaboración y apoyo de los demás.
Un tercer camino, igualmente negativo, es el de pretender de los niños objetivos y tareas que desbordan su capacidad. A menudo los padres que tienen estas exigencias ni siquiera están disponibles para ayudar a sus hijos en el cumplimiento de estos objetivos.
Hay un camino que permite el pleno desarrollo de la competencia, seguridad, motivación, y auto-concepto del niño. También en este caso hay varios caminos para los padres. Uno es el alentarle haciéndole ver que está capacitado para aprender y actuar de la forma correcta si se lo propone. Le apoyan, le dan retro-alimentación y le animan .
El niño se siente capaz e independiente pero sabe que si pide apoyo de sus padres, ellos están dispuestos a ayudarle en cualquier momento que se lo pida.
Aprender a pedir es otro factor de crecimiento. Es necesario saber decir no, si pensamos que es lo mejor para el niño. Si se da el caso, hay que hacerlo de forma abierta y alegar razones concretas con un diálogo para que él lo comprenda. Así el niño comprueba el apoyo y confianza en él y en sus capacidades por parte de los padres.
Una vez que el niño haya terminado la tarea, es importante comprobar que está terminada y bien, y reconocer el esfuerzo, la buena voluntad y la habilidad demostradas; siempre hay algún detalle en el que poder centrarse para hacer este esfuerzo más efectivo.
Como consecuencia el niño se sentirá orgulloso por el trabajo bien hecho. Reconocerá el valor de terminar una tarea. Todo esto le causará:
• Un auto-concepto más positivo.
• Motivación para ponerse nuevos objetivos ya que se ha dado cuenta de que está en condición de enfrentarse y solucionar problemas.
• La capacidad de reconocer y utilizar los medios y recursos a disposición, de una forma más efectiva.
• Tener una nueva prueba de que tiene el apoyo moral y la confianza de los padres cuando los necesite.
• Una mayor seguridad en sí mismo como persona y como miembro del grupo al que pertenece.
• Un buen desarrollo de su sentido de competencia personal y se sentirá motivado a volver a empezar cada día el proceso, sin miedo de fallar. Ya que ha sido capaz de resolver un problema, fallar en una segunda ocasión no sería tan amenazador para su propio auto-concepto y menos todavía en lo sucesivo.
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